¿Sabías que no da igual comer a las 9 de la mañana que a las 9 de la noche?Aunque el plato sea exactamente el mismo, nuestro cuerpo no lo procesa igual.
Bienvenido al fascinante mundo de la cronnutrición, una disciplina que estudia cómo la hora del día en que comemos influye en nuestra energía, en nuestro peso y hasta en cómo dormimos.
Imagina que dentro de ti tienes un pequeño director de orquesta: tu reloj biológico. Este reloj central, situado en el cerebro, en el núcleo supraquiasmático, coordina miles de relojes periféricos distribuidos por todo el cuerpo: en el hígado, en el estómago, en el páncreas, en los músculos… Cada uno marca su ritmo y le dice al cuerpo cuándo absorber mejor los nutrientes, cuándo liberar hormonas, en definitiva cuando funcionar correctamente.
La clave está en comer a las horas en que nuestro cuerpo está mejor preparado para ello.
El desayuno
Lo ideal es hacerlo alrededor de una hora y pico después de despertarnos, justo cuando el estómago empieza a liberar la hormona grelina y nos aparece el hambre de real. No hace falta forzarlo nada más abrir los ojos: desayunar con hambre real asegura una mejor digestión y utilización de la energía.
El almuerzo
El momento estrella es entre la 1 y las 3 de la tarde. Si te pasas de las 4, los estudios muestran que se complica perder peso o mantenerlo, porque el metabolismo empieza a desacelerarse y la sensibilidad a la insulina no es tan buena. Fijate: la misma comida te puede engordar más si la tomas tarde.
La cena
Aquí viene la parte más olvidada. Lo ideal es cenar al menos dos horas antes de irte a dormir, y si es posible, aún de día. ¿Por qué? Porque durante la noche el cuerpo quiere reparar tejidos, producir hormonas como la melatonina y descansar. Si lo cargamos de trabajo digestivo, la energía irá a procesar esa comida y no a reparar.
Un consejo práctico
No hace falta obsesionarse ni mirar el reloj con cronómetro en mano. La cronnutrición se trata de volver a escuchar a tu cuerpo y aprovechar los ritmos naturales. Comienza desayunando cuando tengas hambre de verdad, come a mediodía sin retrasarlo demasiado y cena temprano esto será suficiente para empezar a notar cambios.
No solo importa lo que comes, sino también cuándo lo comes. Comer a contrarreloj puede jugar en tu contra, pero si te alineas con tu biología, todo fluirá mucho mejor.

Muchas gracias por tus consejos.
Gran aporte!
Quien no está sano es por que no quiere!
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Gracias Sergio! Seguro que tú los aplicas bien!
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