La salud no se construye por partes

Puedes entrenar cinco días a la semana y seguir encontrándote mal.

Puedes llevar una dieta perfecta durante dos meses y abandonarla después.

Puedes tomar todos los suplementos del mundo y continuar durmiendo mal, viviendo estresado y sintiendo que cada cierto tiempo tu cuerpo se viene abajo.

¿A que todo esto te suena?

El problema es que seguimos intentando construir salud por compartimentos. Y cada profesional por su lado.

Entrenamiento por un lado.
Nutrición por otro.
Sueño por otro.
Estrés por otro.
Suplementación por otro.

Y el cuerpo no funciona así.

Tu organismo es un sistema. Y todo está conectado.

Puedes tener el mejor entrenamiento del mundo, pero si duermes cinco horas y vives permanentemente acelerado, a la larga no tendrá el efecto deseado.

Puedes tener una alimentación impecable sobre el papel, pero si es incompatible con tu trabajo, tu familia y tu vida social, tarde o temprano la abandonarás.

Puedes cuidar cada detalle nutricional y, al mismo tiempo, vivir completamente desconectado de tus ritmos de sueño, actividad, luz y descanso.

Por eso un programa de salud no debería empezar preguntando solamente qué comes o cuánto entrenas. Debería preguntarse CÓMO VIVES.

Hay que integrar entrenamiento, alimentación, descanso, sueño, gestión del estrés, relaciones sociales, actividad diaria y, cuando realmente estén indicados, complementos nutricionales o tratamientos médicos.

El profesional es el que debe integrar en tu manera de vivir estas piezas, y no ser tú el que derroche fuerza de voluntad por seguir su plan.

Porque el mejor protocolo no es el más perfecto sobre el papel.

Es el que puedes mantener mientras tu vida continúa.

La verdadera salud consiste en construir un contexto en el que entrenar, alimentarte bien, descansar y cuidarte formen parte de tu manera habitual de vivir y estén en sincronía con tus ritmos biológicos naturales.

Y ahí es donde los resultados dejan de durar unas semanas y empiezan a acompañarte durante años, durante todo tu vida.

Deja de tratar tu salud por piezas.

Construye tu propio sistema.

El culturismo construye el cuerpo. Ancestral Bodybuilding lo adapta para la vida real.”

Vivimos una contradicción.

Nunca ha sido tan fácil desarrollar un cuerpo musculado y al mismo tiempo, nunca ha habido tantas personas físicamente limitadas y fuera del contexto natural donde evolucionamos como seres humanos.

Cuerpos fuertes en apariencia, pero incapaces de esprintar, trepar, luchar, caerse con seguridad, levantarse del suelo con facilidad o reaccionar con agilidad.

Esto me hizo pensar en desarrollar un modo diferente de ver el culturismo: Ancestral Bodybuilding.

¿Qué es Ancestral Bodybuilding?

Es el método que utiliza el culturismo como base para construir un cuerpo estético y musculado, pero añade el entrenamiento de las capacidades físicas que el ser humano nunca debió perder. A esto, se le suman los estímulos naturales (luz, descanso,contacto con naturaleza, control de estrés…) que todo organismo espera recibir para permanecer en salud.

Ancestral Bodybuilding no sustituye al culturismo y por supuesto no es crossfit ni hyrox.

Parte de una idea muy clara:

El culturismo es la mejor herramienta que existe para transformar la composición corporal.

Si tu objetivo es ganar músculo, perder grasa y construir un físico estético, pocas disciplinas pueden competir con él. Fue creado con ese fin.

El resto de disciplinas deportivas buscan mejoras en rendimiento. La estética vendrá después como consecuencia, o no, según te portes fuera del box. Pero la composición corporal no es el objetivo primario.

Por eso el culturismo sigue siendo el corazón del programa.

El objetivo no es rendir mejor solo en el gimnasio, es desarrollar la estética buscada pero hacerla adaptable a la vida moderna.

Ancestral Bodybuilding intenta volver a conectar ambas cosas.

Está pensado para quien quiere ganar músculo y perder grasa. Pero también para quien quiere conservar un cuerpo fuerte, capaz y preparado para la vida real durante muchos años.

Porque construir un físico impresionante está bien. Pero construir un cuerpo que además pueda hacer todo aquello para lo que fue diseñado con estética musculada, eso es otro nivel.

Ese es el propósito de Ancestral Bodybuilding.

“No entrenamos solo para tener un buen cuerpo. Entrenamos para que ese buen cuerpo sea capaz de responder a cualquier situación que la vida nos ponga delante.”

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LUZ, AGUA ESTRUCTURADA Y HÁBITOS: LA BASE DE LA ENERGÍA CELULAR

Cuando hablamos de salud, tenemos la creencia que solo depende de alimentación, ejercicio, suplementos o tratamientos naturales o farmacológicos. Sin embargo, nada más lejos de la realidad, el funcionamiento del organismo depende sobre todo de tres elementos que harán que todo lo anterior se desarrolle de la manera adecuada; luz, agua estructurada y hábitos coherentes.

La luz no solo nos permite ver. También actúa como una señal ambiental que informa al cuerpo sobre el momento del día. La luz de la mañana favorece la activación, la luz diurna acompaña el estado de alerta y el atardecer prepara al organismo para el descanso. La oscuridad nocturna completa el ciclo de recuperación.

El agua a la que nos referimos no es únicamente el agua que bebemos. Hablamos del agua estructurada o zona de exclusión, una forma de organización del agua presente alrededor de las estructuras celulares y asociada al entorno mitocondrial.

Dentro de este modelo, determinadas frecuencias de luz, especialmente las relacionadas con el espectro infrarrojo, contribuirían a organizar y cargar eléctricamente esa agua. Este proceso ayuda a mantener los gradientes energéticos que necesitan las mitocondrias para producir energía.

Dicho de forma sencilla: la luz aporta la señal, el agua estructurada actúa como medio eléctrico y las mitocondrias utilizan ese entorno para “cargar las baterías” de las células.

Por eso, no basta con beber agua. También debemos favorecer las condiciones que permiten al organismo organizarla y utilizarla correctamente: recibir luz natural, respetar los ritmos circadianos, movernos, alimentarnos adecuadamente, descansar y reducir el exceso de estímulos artificiales.

La idea central es sencilla:

La luz aporta información.

El agua estructurada ayuda a transformarla en carga biológica.

Los hábitos crean el entorno necesario para que las mitocondrias produzcan energía.

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DESTROZARTE ENTRENANDO ESO ES MUY FÁCIL… HACERTE PROGRESAR, ESO ES OTRO CANTAR.

Existe la falsa creencia de que un buen entrenamiento debe dejarte completamente destrozado. Cuanto más cansancio, más agujetas y mayor sensación de sufrimiento, mejor parece haber sido el trabajo del entrenador.

Pero cansar a una persona es fácil. Planificar su progreso es mucho más difícil.

Un entrenamiento bien diseñado consiste en aplicar un estímulo concreto, utilizando una intensidad y un volumen adecuados a la persona, a su nivel, a sus circunstancias y al momento de la planificación en el que se encuentra.

No se puede programar una sesión de manera aislada. Hay que valorar lo que esa persona ha entrenado anteriormente, lo que hará durante el resto de la semana y cuál es la estructura mensual y anual de su preparación.

El estímulo debe ser suficientemente alto para producir una adaptación, pero no tan excesivo como para impedir que pueda recuperarse.

Este es el punto que diferencia una planificación real de una simple paliza.

Recuerda siempre la frase “entrenamiento o entretenimiento”

El objetivo no es que el cliente termine tirado en el suelo, que no pueda moverse durante varios días, que necesite una semana para volver a rendir, o hacer mil ejercicio cada cual más enrevesados.

El objetivo es que pueda asimilar el entrenamiento, recuperarse y llegar a la siguiente sesión preparado para progresar.

Más fatiga no significa automáticamente más resultados.

Cuando el volumen y la intensidad superan continuamente la capacidad de recuperación, aparecen el dolor persistente, el sobreentrenamiento, el estancamiento y un mayor riesgo de lesión e incluso un peor estado de salud.

Un buen preparador no utiliza el sufrimiento del cliente para demostrar lo duro que es su método.

Observa, adapta, controla y dosifica.

Porque entrenar bien no consiste en sobrevivir a cada sesión. Consiste en encadenar estímulos adecuados durante semanas, meses y años.

La finalidad de un entrenamiento no es reventarte, es hacerte progresar.

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No se trata de hacer, se trata de ser.

La mayoría de las personas entrena para conseguir algo: perder peso, verse mejor, llegar en forma al verano o mejorar su salud.

El problema es que, cuando el objetivo termina, o tarda demasiado, también suele terminar el hábito.

Por eso tantas personas viven siempre en el mismo ciclo: empiezan motivadas, se cuidan durante un tiempo, consiguen algunos resultados, abandonan y vuelven al punto de partida.

Esto ocurre porque siguen centradas en hacer, pero no han cambiado su forma de ser.

No se trata de hacer ejercicio. Se trata de ser una persona que entrena.

No se trata de hacer dieta durante unas semanas. Se trata de ser una persona que cuida su alimentación.

No se trata de descansar bien solo cuando estás agotado. Se trata de ser una persona que protege su descanso.

Mientras tus acciones sean algo que tienes que obligarte a hacer, dependerán de la fuerza de voluntad.

Y siento decirte que, tu fuerza de voluntad se agota, tiene un fin.

Siempre aparecerá una semana complicada, más trabajo, menos tiempo, estrés, viajes o falta de motivación.

Pero cuando cuidarte forme parte de tu identidad, una dificultad no se convierte en abandono.

Puedes entrenar menos.

Puedes modificar tu descanso.

Puedes adaptar tu rutina.

Pero no vuelves al principio, porque ya no estás siguiendo un propósito temporal.

Estás actuando de acuerdo con la persona que has decidido ser.

Ser una persona que cuida su salud no significa vivir obsesionado.

Significa integrar el movimiento, la alimentación, el descanso y el cuidado de tu salud dentro de tu forma de vivir.

El verdadero cambio comienza cuando dejas de decir:

“Estoy empezando a entrenar”.

Y empiezas a decir:

“Yo soy una persona que entrena.”

Porque no se trata de hacer algo durante unas semanas.

Se trata de ser alguien durante toda la vida.

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No tienes que comer porque lo diga tu reloj

Durante años nos han repetido que había que comer varias veces al día: desayuno, media mañana, comida, merienda y cena. Después llegó lo contrario: ayunar, saltarse comidas, retrasar el desayuno y mirar el reloj como si la salud dependiera de cumplir unas horas exactas de no comer.

Y aquí está el problema: hemos pasado de una rigidez a otra.

Antes la obligación era comer cada tres horas.

Ahora, para muchos, la obligación es ayunar aunque tengan ansiedad y hambre.

Pero el cuerpo humano funciona bajo flexibilidad, contexto y coherencia.

El Homo sapiens aparece hace aproximadamente 300.000 años y no existía disponibilidad constante de comida.

Algunos días habría más comida, otros menos. El cuerpo humano tuvo que adaptarse, está adaptado a la flexibilidad alimentaria.

No pasa nada por no comer siempre a la misma hora o saltarte una comida de forma puntual.

Hay personas que se levantan sin hambre, pero desayunan porque “hay que desayunar”.

Y muchas cenan tarde, rápido y sin apetito porque sienten que tienen que cumplir con esa hora de comer.

Esto no significa que haya que saltarse comidas de forma compulsiva (de hecho, lo ideal sería seguir un patrón guiado por la luz solar). Per si se trata de recuperar criterio y la coherencia que la evolución nos ha dado.

El ayuno es sin duda una herramienta indiscutible a día para equilibrar los procesos metabólicos.

Pero si estás mirando el reloj con ansiedad esperando que se cumplan las 16 horas, es que algo no va bien.

Flexibilizar la alimentación no significa comer cualquier cosa, a cualquier hora y sin estructura.

Significa no vivir esclavo de ella.

Una persona sana debería poder desayunar si tiene hambre, pero también no desayunar si ese día concreto no la tiene.

Y otra cosa que señalar, no a todos nos sirve el “Escucha tu cuerpo”.

Hay personas que tienen señales de hambre por alteraciones de estrés, por falta de sueño, ansiedad, mala alimentación, restricción crónica, aburrimiento o exceso de ultraprocesados.

Por eso no solo hay que escuchar al cuerpo.

La flexibilidad debe ir acompañada de conciencia, de educación.

Conclusión

No necesitas vivir atrapado en horarios rígidos.

Tampoco necesitas seguir la moda del ayuno como si fuera una ley universal.

Come cuando tenga sentido comer. No comas cuando no lo tenga.

Y deja de convertir la alimentación en una religión. Deja de ser un talibán de los modelos de comer.

Busca tu salud alimentaria en la flexibilidad.

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La melanina, el escudo que protege tu cuerpo

La melanina es conocida por dar color a la piel, al pelo y a los ojos. También es la responsable del bronceado.

Pero su función no es solo estética.

La melanina además de proteger la piel frente un exceso de la radiación solar, puede actuar como defensa frente al daño celular en otras partes de tu organismo.

Encontramos esta molécula en muchas otras zonas del interior del cuerpo, como por ejemplo; la cóclea del oído interno o la parte del cerebro llamada sustancia negra.

Si estás zonas pierden este color aparecen enfermedades como el Parkinson en el cerebro, o los desagradables síntomas agrupados con el nombre de Tinnitus en el oído.

La melanina puede absorber parte de la radiación solar, ayudar a neutralizar determinadas sustancias dañinas, unirse a algunos metales y proteger tejidos frente al estrés oxidativo.

En este sentido, puede compararse con la melatonina, ya que ambas poseen propiedades antioxidantes, aunque actúan de formas diferentes.

La hipótesis defendida por el neurocirujano Dr. Jack Kruse va más allá. Según su planteamiento, la melanina podría formar parte de un sistema de protección capaz de actuar allí donde el organismo necesita controlar el daño oxidativo.

Desde esta visión, tener una mayor cantidad de melanina en la piel podría favorecer ciertos procesos de protección y reparación en otras zonas del cuerpo.

La idea final sería esta: estar moreno podría ser una señal de una mayor producción de melanina y, según la hipótesis de Jack Kruse, esto aportaría beneficios más allá de la piel.

El objetivo, como siempre comentamos, no debe ser quemarse… no hace falta. Tampoco obsesionarse por un bronceado intenso. Es de mantener una exposición constante todo el año, progresiva y adaptada a cada persona. Con la finalidad de estar todo lo moreno que tu condición y tu entorno te permita y así, proporcionar salud en tu interior.

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No digas que no te lo avisé: el error que pagarás en verano


No digas que no te lo avisé.
Si quieres exponerte al sol en verano durante horas en la playa, en la montaña o entrenando al aire libre y hacerlo sin consecuencias negativas, ya deberías estar en la fase final de tu preparación.

El problema es que la mayoría empieza muy tarde.

El error principal: pensar que el sol es una cosa para el verano.
Se piensa que uno puede empezar a tomar el sol directamente en julio o agosto cuando su fuerza está en máximos.

    La exposición solar no es un evento puntual. Es un proceso de adaptación biológica, progresiva.

    Tu piel no está diseñada para pasar de 0 a 100.

    Debes entrenar y exponerte al sol de forma progresiva. Así ocurren varios procesos clave:

      • ↑ Producción de melanina (fotoprotección natural)
      • ↑ Actividad antioxidante (defensa frente a ROS)
      • ↑ Engrosamiento del estrato córneo (barrera física)
      • Regulación del sistema inmune cutáneo y sistémico.

      Y como cualquier adaptación fisiológica, necesita tiempo, repetición y progresión.

      Invierno: la fase que casi todos ignoran
      Aquí empieza todo.

        Aunque la radiación UV sea menor, el resto de frecuencias electromagnéticas continua en exteriores.

        Esto prepara el sistema neuroendocrino y reduce la sensibilidad extrema posterior.

        Primavera: la fase crítica (donde estás ahora)
        Este es el momento clave.

          Ahora debes:

          • Introducir exposición solar directa progresiva
          • Aumentar tiempo gradualmente (sin quemarte)
          • Exponer grandes superficies corporales de forma controlada

          Aquí estás construyendo tolerancia real.

          Si fallas aquí, el verano se convierte en un problema.

          El sol no es el enemigo. La mala gestión sí
          El discurso actual ha demonizado el sol, pero el problema no es la radiación.

            El problema es la falta de adaptación por la ausencia de exposición, por decirnos hasta la saciedad que debemos protegernos porque es al malo.

            El mismo estímulo que puede mejorar tu salud: Sistema inmune. Estado de ánimo. Ritmos circadianos. Producción hormonal…

            Ahora, si has acatado las recomendaciones oficiales, puede generarte problemas.

            Conclusión: Si no has hecho nada, vas tarde, pero aún puedes minimizar el daño si empiezas ya.

              Empieza hoy:

              • Sal al sol cada día
              • Aumenta progresivamente
              • Evita quemaduras a toda costa

              Porque en verano no se empieza.

              En verano se recoge lo que has sembrado.

              Si quieres aprender a optimizar tu exposición solar, tu rendimiento y tu salud desde un enfoque basado en fisiología real, quédate cerca.


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              El gran engaño del sueño: dormir no es descansar

              El sueño es uno de los pilares centrales de la salud, la recuperación y el rendimiento. Como media general, la mayoría de las personas deberían dormir entre 7 y 8 horas para mantener una buena función metabólica, física y mental, completando aproximadamente entre 4 y 6 ciclos de sueño con sus diferentes etapas.

              Pero no es lo mismo dormir que descansar.

              Puedes pasar suficientes horas en la cama y aun así levantarte cansado, con niebla mental, peor humor, más ansiedad, más hambre y menos capacidad de recuperación. Por eso, mejorar el sueño no consiste solo en dormir más, sino en crear las condiciones necesarias para que ese sueño sea realmente reparador.

              Intervenciones clave para mejorar el sueño:

              1- Regular el ritmo circadiano.

              Exponerte a luz natural por la mañana y mantener horarios de sueño relativamente estables ayuda a que el cuerpo sepa cuándo activarse y cuándo empezar a apagarse.

              2-Reducir activación por la noche.

              No basta con estar cansado: hay que estar desactivado. Bajar la intensidad de luces, pantallas, trabajo mental, discusiones y estímulos en la última hora del día mejora mucho la conciliación y la profundidad del sueño.

              3- Cuidar los estimulantes y el incremento de la temperatura corporal. La cafeína tarde y el alcohol por la noche son dos de los saboteadores más frecuentes. La primera puede reducir la profundidad del descanso aunque te duermas, y el segundo puede sedarte, pero empeora la calidad real del sueño, su arquitectura. Aquí también entra el entrenamiento muy tardío: en muchas personas no es lo más adecuado, porque eleva la activación y la temperatura corporal en un momento en el que el organismo debería empezar a enfriarse y a prepararse para dormir.

              4- Cena y digestión.

              Irte a la cama muy lleno, con reflujo, pesadez o digestión lenta empeora el descanso. Pero acostarte con hambre real también puede alterarlo. La cena debe ser temprana, suficiente y fácil de digerir.

              5- Cuidar el entorno.

              Dormitorio oscuro, silencioso, fresco y reservado exclusivamente para descansar y el sexo. No ver tele, leer u otras actividades. Parece básico, pero muchas veces el fallo está justo ahí.

              6- Revisar tu nivel de estrés.

              Hay personas que no duermen mal solo por hábitos, sino porque viven crónicamente aceleradas. Si el sistema nervioso no siente seguridad, el sueño pierde profundidad y continuidad.

              7- La punta del iceberg, los complementos.

              Si, nos ayudan, pero son la última capa, no la base. Entre los más utilizados están la glicina, el magnesio, la ashwagandha, la L-teanina, la melatonina, el inositol y extractos como valeriana, pasiflora o melisa.

              Ya sabes, cuida uno de los bloques principales de la salud y la longevidad y verás como, más pronto que tarde, notas sus efectos.

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              Cómo fortalecer las murallas de tu castillo biológico

              En el artículo anterior planteábamos una idea clave: el problema no es únicamente el virus, sino el terreno en el que ese virus aterriza.

              Todos estamos expuestos constantemente a virus, sin embargo, algunas personas enferman cada invierno mientras otras apenas presentan síntomas. La diferencia suele estar en la fortaleza de su sistema inmunitario.

              Si tu organismo es un castillo, la pregunta importante es:

              ¿cómo se refuerzan sus murallas?

              La respuesta no está en una solución única, en una pastilla milagrosa, sino en el trabajo de uno sobre varios pilares fisiológicos.

              1. Dormir bien

              El sueño, proceso fundamental infravalorado, regula múltiples intervenciones inmunitarias. Dormir mal de forma crónica reduce la actividad de las células defensivas y aumenta la inflamación.

              Dormir bien no es solo descansar: es reparar el sistema inmunitario.

              2. Actividad física

              El ejercicio moderado y regular mejora la circulación de células inmunitarias, reduce la inflamación y optimiza el metabolismo.

              El sistema inmunitario funciona mejor en un organismo físicamente activo.

              3. Hormona (Vitamina) D

              Durante el invierno, la menor exposición solar reduce los niveles de vitamina D, una hormona fundamental como sabes, para muchos procesos fisiológicos. Es por tanto, un regulador clave en la inmunidad.

              Mantener niveles adecuados ayuda a modular la respuesta frente a infecciones.

              4. Nutrición

              Las células inmunitarias necesitan micronutrientes para funcionar correctamente. Zinc, selenio, vitamina A, C o hierro son esenciales.

              No se trata solo de calorías, sino de densidad nutricional.

              5. Estrés

              El estrés crónico eleva el cortisol y debilita la respuesta inmunitaria.

              Cuando el estrés es constante, las murallas del castillo se deterioran y nuestros soldados se debilitan. Estresores deben ser fuertes, agudos y puntuales, no crónicos y mantenidos.

              La idea con la que te tienes que quedar:

              Los virus siempre estarán ahí. Forman parte del entorno en el que vivimos.

              La estrategia inteligente no es intentar evitarlos, es imposible, y perjudicial en la optimización inmunitaria.

              La estrategia es fortalecer el organismo que debe enfrentarlos.

              Si trabajas en estos conceptos, tu castillo se vuelve mucho más difícil de conquistar. Quizás te conviertas en uno de esos que no se “pone malo en invierno “.

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              ¿Miedo a los virus del invierno? El problema no está fuera, está en tu castillo



              Cada invierno ocurre lo mismo. Aparecen titulares alarmantes y una sensación colectiva de preocupación por infectarse. Pero ¿y si el enfoque estuviera equivocado?

              Frente al miedo, lo que necesitas es CONOCIMIENTO. Sabemos la complejidad del estudio del sistema inmune, así que vamos a utilizar una metáfora muy sencilla para que todos lo podamos entender.

              Imagina que tu cuerpo es un castillo. Ese castillo puede encontrarse en dos escenarios muy diferentes.

              Escenario A: el castillo fuerte

              En este primer escenario vemos un castillo grande, sólido y bien construido.
              Las murallas son gruesas y resistentes. Las puertas están bien custodiadas. En las almenas hay soldados atentos, preparados, vigilando constantemente quién entra y quién no.

              Dentro del castillo, patrullas internas recorren la ciudad de forma continua, manteniendo el orden, reparando pequeños daños y evitando que cualquier alteración se convierta en un problema mayor.

              Escenario B: el castillo debilitado

              Ahora imaginemos el escenario contrario.
              Un castillo con murallas agrietadas, llenas de fisuras y agujeros. Puertas débiles, prácticamente sin vigilancia. Pocos soldados, cansados, mal preparados, y pocas patrullas internas que se encarguen del orden.

              Ahora introduzcamos un elemento externo: un grupo de vándalos que intenta entrar en la ciudad.

              En el castillo A, la mayoría de los invasores ni siquiera consigue entrar. Y si alguno lo hace, es detectado rápidamente por las patrullas internas. La respuesta es rápida, eficaz y el daño es mínimo.

              En el castillo B, la historia es muy diferente. Los invasores entran sin control, arrasan la ciudad, destruyen todo a su paso y cuando los soldados quieren reaccionar… el daño ya es enorme.

              ¿Y qué tiene esto que ver con los virus?
              Los virus son esos vándalos.
              El problema no es que existan. Convivimos constantemente con millones de virus, bacterias y microorganismos. El organismo humano ha evolucionado durante miles de años en contacto con ellos.
              Desde una perspectiva biológica y evolutiva, la exposición a ellos es lo normal.

              Por eso, el problema no son los virus o los vándalos que quieren entrar.
              El verdadero problema es el estado de tu castillo.
              La pregunta no es qué virus circula este invierno, si los vándalos este año van con gorros verdes o azules como la temporada pasada, sino:
              ¿Qué castillo tienes ahora mismo dentro de ti?

              Si quieres tener un castillo fuerte y potente, un organismo en el que los vándalos —los virus— no puedan penetrar con facilidad, y si lo hacen reciban una respuesta rápida y contundente, el foco no debe estar en el exterior.

              El foco está en ti: en tus murallas, en tus puertas, en tu ejército y en tus patrullas internas. Es decir, en potenciar tu sistema de defensa, tú sistema inmunológico.

              En el próximo contenido te daré ideas prácticas para fortalecer esas murallas y entrenar tu ejército, porque la verdadera prevención y la acción posterior comienza desde dentro.

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              Episodio especial: Vitamina C, el pegamento de tus arterias.


              La vitamina C es una amina vital, es decir una molécula que debemos obtener diariamente para el normal funcionamiento. Entre muchas de sus misiones, mantiene unido el colágeno de nuestro organismo y recuerda lo descrito en los artículos de la serie, la estructura de las paredes vasculares están formadas por colágeno.

              ¿Cómo lo hace?

              Actúa como coenzima, elemento de unión imprescindible para dos aminoácidos que componen el colágeno la prolina y la lisina.

              ¿Cuál es el problema?

              Primero,  perdimos la capacidad de sintetizar está vitamina a lo largo de la evolución. Somos de las pocas especies que no lo hacemos. Por lo tanto debemos consumirla diariamente con la alimentación.

              Segundo, los alimentos actuales, debido al procesamiento, carecen de cantidades importantes de nutrientes en general, de este también.

              Y tercero, las recomendaciones diarias que nos dicen que hay que consumir de vitamina C están muy, muy por debajo de la cantidad óptima para vivir en salud.

              Con estas ínfimas cantidades diarias con las que sobrevivimos actualmente nos encontramos en un estado de escorbuto subclínico:  no causan las hemorragias visibles en la piel y mucosas como lo haría la enfermedad activa por carencia completa, pero sí microfisuras vasculares a nivel interno con las que el cuerpo tiene que lidiar reparando de manera continua.

              Por lo tanto sin vitamina C, el colágeno se debilita, el endotelio se agrieta y el cuerpo libera Lp(a) y el resto de sustancias con el objetivo de parchear, y el riesgo de formación de las placas de ateroma.


              La suplementación actualmente es indispensable ademas del consumo diario de alimentos altos en nutrientes. Con esto, tendrás la materia prima para mantener el colágeno fuerte y las paredes vasculares libres de grietas.

              Son válidas todas las formas que el mercado nos proporciona; ácido ascórbico, ascorbato de sodio, liposomada… Tómalas varias veces al día para mantener niveles adecuados en sangre y así conseguír que  » tus carreteras internas estén bien asfaltadas»


              Reenvíalo, suscríbete y contacta conmigo si quieres optimizar tu salud vascular.”

              Episodio 7. Estatinas, mucho ruido, pocos beneficios y peligrosos efectos.



              Si el médico ve en tu analítica el colesterol  elevado, aunque sea muy poco de los valores de referencia, enseguida aparecen las estatinas.

              ¿Que hace esta familia de fármacos con idéntico apellido? como Sinvastatina, Lovastatina, Atorvastatina…
              Estos fármacos bloquean la enzima HMG-CoA reductasa en tu hígado, la misma que fabrica colesterol y Coenzima Q10.

              Sin CoQ10  tus mitocondrias no generan energía y sin energía, tus células se apagan:
              fatiga, pérdida muscular, debilidad, falta de vitalidad… todo esto en un primer momento, enfermedad posteriormente.

              El cerebro que contiene el 20 % del colesterol corporal también sufre: menor comunicación neuronal, más estrés oxidativo y mayor riesgo de enfermedades neurodegenerativas como Alzheimer o Parkinson.

              El beneficio real según estudios de seguimiento: apenas cuatro días de vida ganados en cinco años de tratamiento. Y ese pequeño incremento proviene de un efecto no identificado primariamente, un leve aumento del óxido nítrico, y no de la supresión del colesterol en sí.
              Y ya sabemos que esto puedes lograrlo naturalmente con sol, polifenoles, ejercicio y descanso.

              Mientras tanto, las estatinas bloquean hormonas, vitamina D, membranas celulares y energía mitocondrial.


              Y cada año, los rangos de colesterol bajan más:
              una “estatinización progresiva” donde cada vez más gente entra en el rango de medicación solo por un número, sin mirar el tipo de persona, su contexto… Los motivos, te los dejo a ti que los pienses.

              Bajan el número en un papel, pero ni mucho menos apagan el fuego. El problema cardiovascular prosigue, sumado probablemente a otros que se irán agregando por el uso continuado.


              El colesterol no es el enemigo: el problema sigue siendo el expuesto, el daño endotelial.

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              Episodio 6. ¿Y eso de la placa de ateroma?

              Ya sabemos que el origen del problema no es que haya colesterol circulando, sino el daño endotelial: la pequeña grieta en la pared arterial.

              Y ¿donde queda eso de la placa de ateroma que nos cuentan que es el problema?

              Si, si estamos en riego cardiovascular seguramente encontraremos en las paredes arteriales estas placas.

              No es grasa que circula y se va depositando en tus arterias, como río que deja hojas o ramas por su paso, como nos han estando diciendo.


              La placa es un sello de emergencia que el cuerpo construye desde dentro de la arteria para reforzar una zona que podría romperse. Es un sistema de reparación estructural.

              ¿Qué contiene realmente una placa de ateroma?

              1. Fibrina y colágeno

              Las proteínas estructurales principales.
              Funcionan como el cemento y los ladrillos de una pared.
              El cuerpo las usa para reforzar el punto debilitado.

              2. Macrófagos y células inmunes atrapadas

              Llegan para limpiar, pero si la inflamación no baja, se quedan dentro y se convierten en “células espumosas”

              3. Calcio

              Aparece cuando el daño es crónico.
              El calcio endurece la estructura, igual que la postilla en una herida.

              4. Lípidos oxidados

              No es colesterol normal.
              Es colesterol oxidado, atrapado en medio del proceso de reparación.
              Sin oxidación, ese lípido no se quedaría ahí.

              5. ApoB y Lp(a): parecidos… pero muy diferentes

              Y aquí viene una de las mayores confusiones clínicas de las últimas décadas.

              Dentro de la placa encontramos partículas de ApoB y partículas de Lp(a).
              Ambas participan en el taponamiento y reparación del daño endotelial, pero no son la misma cosa, aunque se parezcan estructuralmente.

              ApoB

              Es la proteína principal que llevan las LDL.
              Su función es transportar colesterol hacia los tejidos.
              Cuando hay daño, algunas partículas ApoB se quedan atrapadas en la reparación.

              Lp(a)

              Es una partícula especial, evolutivamente diseñada para pegar, sellar y reparar, protegerte en caso de batalla para que no murieras desangrado.
              Es una LDL modificada que incorpora una lipoproteína adicional. Cómo si la molecula de colesterol llevase una bufanda puesta. Se parecen pero no son iguales.
              Se comporta como un “super adhesivo biológico”.


              La Lp(a) aparece únicamente en situaciones de daño endotelial crónico, y su presencia ha hecho que muchos médicos culpen al colesterol, pues visualmente son muy parecidas ambas moléculas.

              La confusión entre ApoB, LDL y Lp(a)
              ha contribuido a culpabilizar injustamente al colesterol durante décadas.

              ¿Por qué la placa se forma ahí y no en otra parte?

              Siguiendo la teoría convencional se deberian formar placas de ateroma en todas las estructuras vasculares, y no es así. Lo hacen en aquellas más grandes y con flujo sanguíneo más fuerte. Donde hay daño y ruptura. Donde hubo un choque fuerte continuado, fricción, falta de óxido nítrico o un punto débil estructural.

              La placa no aparece porque sí. Aparece porque el cuerpo refuerza justo donde la pared peligra.

              El cuerpo prefiere dejar una placa endurecida
              antes que permitir una ruptura interna que sería mortal. Es un parche estructural para intentar mantener la arteria sellada.

              ¿Cuando es peligrosa?

              Cuando la inflamación nunca se resuelve.
              Cuando el daño continúa.
              Cuando la placa crece, se endurece en exceso
              y su capa fibrosa se vuelve frágil.

              La placa es peligrosa porque el origen del problema continua, sigue activo. No se ha resuelto.

              El taponamiento es una medida de urgencia a corto plazo. No es basura, no es colesterol.
              Es una reparación que se ha hecho crónica porque el origen no se ha solucionado, porque la inflamación continua.

              Envía a quien consideres que pueda interesar .

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              Episodio 5 – “Cómo proteger tu endotelio y rejuvenecer tus arterias”



              Ahora toca lo positivo: cómo reparar y proteger tus arterias.

              Gestiona el estrés: respiración, naturaleza, silencio mental, mindfullnes…
              El estrés destruye, la calma repara.

              Duerme bien: el sueño profundo libera hormona de crecimiento, melatonina y óxido nítrico.

              Controla la glucosa: comida real, ajuste de hidratos de carbono, grasas buenas, fibra y polifenoles.

              Actividad fisica diaria: el ejercicio estimula óxido nítrico y elasticidad arterial.

              Sol y naturaleza: aumentan vitamina D, óxido nítrico, aporte energético…

              Micronutrientes clave: Omega-3, Magnesio, Vitamina D3 + K2, Polifenoles, L-arginina, L-citrulina, taurina, vitamina C…

              La salud vascular no se receta, se cultiva.
              Tu cuerpo se regenera si le das las condiciones adecuadas.

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              Episodio 4: Origen de la enfermedad cardiovascular

              La enfermedad cardiovascular no tiene que ver con en el colesterol, empieza con un estilo de vida que daña tus estructuras vasculares.
              Estos son los principales agresores:

              Estrés crónico

              El exceso de cortisol y adrenalina mantenidos en el tiempo, eleva la presión, aumenta la glucosa e inflama los tejidos.
              El endotelio se debilita y pierde elasticidad.
              El estrés mantenido rompe, la calma repara.

              Glucosa elevada

              La glicosilación ‘carameliza’ tus arterias:
              endurece las paredes y genera radicales libres.
              Cada pico de azúcar es una microlesión vascular.

              Tabaco, cocaína y tóxicos

              Destruyen el óxido nítrico, la molécula que mantiene tus arterias flexibles.
              Cada exposición es como lijar el interior de tus vasos sanguíneos.

              Falta de descanso

              Sin sueño profundo el endotelio no se regenera. Dormir mal envejece tus arterias.

              Envejecimiento natural

              Con el paso del tiempo, las células endoteliales se dividen peor, aumenta el estrés oxidativo y baja la producción de óxido nítrico.
              El envejecimiento es causa natural de aceleracion de procesos de deterioro. Como de fuerte pises ese acelerador depende de ti.

              Déficit de micronutrientes

              La falta de vitaminas y minerales son causa directa de muchas enfermedades metabólicas, de esta también.

              Vitamina C, Magnesio, Zinc, Cobre, Vitaminas D y K2 son importantísimas.

              Otros factores

              Sedentarismo, disbiosis intestinal y ultraprocesados mantienen la inflamación crónica activa.

              La enfermedad cardiovascular no empieza con el colesterol:
              empieza con un endotelio frágil, inflamado y desnutrido.”

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              Episodio 3 Colesterol bueno, colesterol malo…¿en serio?

              Tenemos ya claro que tu hígado fabrica colesterol y lo envía por todo el cuerpo para construir hormonas, formar membranas y producir vitamina D.
              Es esencial.

              Como el colesterol es grasa y la sangre es agua,
              necesita transportarse en ‘vehículos’: las lipoproteínas.
              Ahí aparecen las conocidas LDL y HDL.

              Imagina tu hígado como una fábrica:

              LDL; camiones que llevan colesterol a los tejidos.
              HDL; camiones que lo devuelven al hígado.
              El colesterol es el mismo, solo cambia el transporte.

              Entonces, ¿por qué se dice que el LDL es ‘malo’?
              Porque las LDL llevan el colesterol y si hay obstáculos podrían quedarse adheridos a ellos.
              Pero eso no significa que sean culpables, es como ver bomberos en un incendio y culparlos del fuego.
              Los bomberos no son malos aunque los veamos en las catastrofes. El problema no es el bombero, es el fuego, y ese incendio se llama daño endotelial.

              El endotelio es la capa interna de tus arterias, por donde circula la sangre.
              Cuando está sano, es liso y flexible.
              Pero cuando se daña  (por estrés, glucosa alta, tabaco o inflamación crónica…) se agrieta.

              Entonces el cuerpo envía una brigada de reparación desde el interior de la túnica vascular hacia fuera, donde está la grieta.
              Sellan las grietas del endotelio, como un “parche biológico”.

              Este es un mecanismo ancestral para el taponamiento de heridas.
              Sirvió para evitar hemorragias mortales en tiempos de lucha.
              Hoy se activa dentro de las arterias por inflamación o estrés oxidativo.

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              Episodio 2 ¿Para que sirve mirar el colesterol en tu analítica?



              Te doy la respuesta rápida, para nada.
              Los valores de colesterol total, LDL y HDL no determinan por sí solos tu riesgo cardiovascular.

              Durante décadas se repitió: colesterol alto = infarto. Pero eso sabemos ya que no es así…te puedes infartar tengas colesterol alto o no, es indiferente.
              Piensa que si eso fuera cierto, ya no existirían enfermedades cardiovasculares, sabríamos la causa desde hace mucho tiempo, y hubiéramos erradicado esta enfermedad.  Y nada más lejos de la realidad , sigue siendo la primera causa de muerte mundial.

              Antes se consideraban normales 250–260 mg/dL; luego bajaron a 230, entramos más en el cupo. Ahora ya van por 200 y con previsión de bajarlo más, claro.
              Más diagnósticos, más medicación… y más presuntos enfermermos.

              Lo importante es mirar otros marcadores:
              ✅ PCR ultrasensible (PCR-hs) → inflamación sistémica.
              ✅ Homocisteína → daño endotelial.
              ✅ ApoB y Lp(a) → partículas aterogénicas reales.
              ✅ Relación triglicéridos/HDL → reflejo metabólico.

              El colesterol no es el enemigo: el contexto y la inflamación sí.

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              Episodio 1. Pero ¿por qué seguimos hablando del colesterol?

              “Qué pereza, ¿verdad? Hablar otra vez del colesterol…
              Los que llevamos años en esto lo hemos repetido mil veces.
              Pero viendo la confusión que sigue existiendo,
              vale la pena volver a explicarlo, desde el principio y con palabras simples, así sabrás de una vez por todas de qué estan hablando cuando te dicen que es bueno o malo, alto o bajo o por qué tengo que medicarme de por vida.

              ¿Qué es realmente el colesterol?

              El colesterol es una molécula de grasa muy especial.
              Está formada por una estructura llamada anillo esteroide. Una especie de base química con cuatro anillos de carbono interconectados,
              a los que se unen pequeñas cadenas de hidrógeno y oxígeno.
              Esta forma le da rigidez y estabilidad, por eso se usa como molécula estructural, no como fuente de energía.

              Podríamos imaginarla como una pieza de Lego
              a partir de la cual el cuerpo construye cosas esenciales

              ¿Dónde se fabrica?

              Tu cuerpo fabrica la mayor parte del colesterol en el hígado,
              aunque también se produce en menor medida en el intestino, el cerebro y las glándulas suprarrenales.
              De hecho, más del 70 % del colesterol total lo crea tu propio cuerpo, y solo una parte menor proviene de la alimentación.

              Esto significa que el colesterol no es un intruso,
              sino una molécula que tu cuerpo produce a diario porque la necesita.

              ¿Por qué es tan importante?

              Es parte de la pared de todas tus células, dándoles firmeza y flexibilidad.

              Es la base para fabricar tus hormonas sexuales (testosterona, estrógenos, progesterona).

              Participa en la síntesis de la vitamina D, clave para tus huesos, inmunidad y energía.

              Sin colesterol no hay células sanas, ni hormonas, ni vitamina D.
              El problema no es tener colesterol, porque hay que tenerlo, sino cómo lo maneja tu cuerpo cuando hay inflamación o daño.

              En los próximos episodios te voy a explicar por qué el colesterol es malinterpretado, los tipos,
              qué lo altera realmente, y qué debo mirar para comprenderlo, entre otras cosas.

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              ¿Muy musculado? Quizás no es lo mejor.

              Cada vez más figuras del fitness, el cine y el culturismo están bajando el volumen. Dwayne “The Rock” Johnson, Dave Bautista, o leyendas del culturismo como Dennis Wolf, Dexter Jackson o Raúl Carrasco, todos ellos han decidido reducir su masa muscular.
              ¿La razón? Han entendido que el exceso de masa muscular no es compatible con la longevidad máxima.

              El músculo es uno de los tejidos más fascinantes del cuerpo humano. No solo mueve, sino que comunica. Es un órgano endocrino capaz de liberar mioquinas, moléculas que reducen la inflamación, mejoran la sensibilidad a la insulina y protegen el cerebro.


              Por eso, una masa muscular adecuada se asocia con una mayor expectativa de vida y una mejor calidad de envejecimiento.

              Sin embargo, cuando se sobrepasa cierto umbral, ese mismo tejido que nos da vitalidad se convierte en un consumidor metabólico voraz.
              Cada kilo adicional de músculo eleva el gasto energético basal, y por tanto, la tasa metabólica.
              De ahí la frase que el científico Ernesto Prieto Gratacós promulgada:
              “La longevidad máxima es inversamente proporcional a la tasa metabólica.”

              Cuanto más rápido “quemamos”, antes se desgasta el sistema.

              Tener un cuerpo muy musculado, o mejor dicho, demasiado musculado, requiere mucha energía para mantenerlo.
              Por eso, muchos atletas y actores, cuando pasan de los 50, deciden recalibrar su biología: prefieren funcionar mejor y apostar por una longevidad saludable antes que verse más grandes.

              La clave de la longevidad no es el músculo gigante, sino una cantidad de músculo suficientemente grande para ser  fuerte y eficiente.
              Un cuerpo que no necesite un exceso de energía para mantenerse.

              Si no sabes cómo hacerlo pregúntanos.

              Comparte con quién veas que le pueda interesar.

              Nac… del Fluimucil a la longevidad: el aliado invernal que también protege tus células



              🩸 ¿Qué es el NAC?

              El NAC (N-acetilcisteína) es un derivado del aminoácido cisteína, y actúa como precursor directo del glutatión, el antioxidante más poderoso que fabrica nuestro propio cuerpo.
              Imagina al glutatión como un equipo de limpieza celular que recoge los desechos oxidativos que dañan tus tejidos y mitocondrias —esas pequeñas “fábricas” que producen la energía que te mantiene vivo y en movimiento.
              Sin suficiente glutatión, las células se oxidan antes… y con ellas, tú también.

              Además, el NAC es conocido por su uso médico tradicional como mucolítico: ayuda a fluidificar el moco y limpiar las vías respiratorias, presente en medicamentos como el popular Fluimucil.
              Ese mismo mecanismo de acción —romper enlaces y facilitar la eliminación de desechos— explica por qué también puede ayudar a “limpiar” el interior de tus células y mantenerlas más jóvenes.

              Con los años, nuestro organismo pierde capacidad para neutralizar el estrés oxidativo y reparar los daños celulares.
              Aquí entra en juego el NAC, ayudando a:

              1. Restaurar los niveles de glutatión, reduciendo la inflamación silenciosa y el desgaste celular.


              2. Proteger las neuronas, ayudando a mantener la claridad mental y prevenir el deterioro cognitivo.


              3. Regular la respuesta inmunitaria, reforzando las defensas frente a infecciones y procesos inflamatorios crónicos.


              4. Apoyar la detoxificación hepática, favoreciendo la eliminación de toxinas ambientales y fármacos.


              5. Mantener la energía celular estable, cuidando la función mitocondrial y reduciendo la fatiga.

              En la mayoría de los estudios sobre longevidad y salud metabólica, las dosis efectivas van de 600 a 1200 mg diarios, divididos en una o dos tomas.

              En resumen, el NAC es  un refuerzo real para mantener tus células limpias, energéticas y resistentes al paso del tiempo. Uno de los aliados para añadir a nuestro combo pro-longevidad.


              En tiempos donde el estrés, la contaminación y la mala alimentación atacan nuestras células cada día, el NAC actúa como un escudo antioxidante que ayuda a preservar tu vitalidad y juventud biológica.


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              El secreto que me mantiene sano desde los 90



              Te voy a contar un secreto.
              Me encanta salir con los amigos. Llevo haciéndolo desde que tenía 15 años de manera ininterrumpida. Así que llevo desde la década de los 90. Y sí, sé que no es algo que sea beneficioso a priori para tu salud y longevidad. No es de los instrumentos que solemos usar para mejorar la calidad de vida.

              Lo que quiero transmitirte con esto, no es que salgas si no te gusta, es que hay acciones o actividades que son intrínsecamente tuyas, que te definen, que forman parte de lo que eres. Y aunque sepas que no van en línea recta hacia la salud o la longevidad, a ti te resultan beneficiosas. Te completan en otra dimensión: la emocional, la social, la psicológica.

              El verdadero arte está en adaptarlas a tu vida. Saber en qué contexto ponerlas, en qué situaciones integrarlas, y cómo equilibrarlas con otros elementos para evitar perjuicios innecesarios.

              Porque al final, la salud no es solo ausencia de enfermedad ni seguir al pie de la letra una lista de “no hagas esto, o haz lo otro”.

              La salud también es disfrutar de lo que te da sentido y conexión, siempre que sepas poner en la otra parte de la balanza elementos que la equilren, y no te saquen del camino de la plenitud vital.

              En definitiva: no se trata de renunciar a lo que eres, sino de integrar y equilibrar. Así la longevidad se convierte en un camino que respeta tu esencia y no en una cárcel de reglas.

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              No aparentes ser fuerte. Sé fuerte.

              Muchas personas en el gimnasio se enfocan en el aspecto físico: verse voluminosos, definidos, con bombeo…

              Sin embargo este planteamiento no está del todo completo. Y es que la apariencia no siempre refleja la verdadera fuerza.

              Si vas al gimnasio eres un deportista de fuerza. Trabajas con cargas. La fuerza real es la base que sostiene cualquier progreso en hipertrofia, rendimiento deportivo y prevención de lesiones.

              Para desarrollar fuerza se hace imprescindible la planificación de la temporada muscular.

              No puedes entrenar todo el año de la misma forma. Lo siento, nos han engañado durante años.

              La planificación anual (periodización) permite alternar fases para garantizar progresos, evitar estancamientos y lesiones.  Y bien organizada, asegura que no solo te veas fuerte, sino que realmente lo seas.

              ¿Por qué la fuerza es la base de la hipertrofia?

              •Relación fuerza-hipertrofia:

              A mayor fuerza, mayor capacidad de movilizar kilos, más tensión mecánica, aumento del estímulo para crecer.

              Eficiencia neuromuscular: trabajar fuerza mejora la conexión sistema nervioso – músculo, reclutando fibras muscularesas efeciente.

              Prevención de lesiones: una estructura fuerte (tendones, ligamentos, articulaciones) soporta mejor los entrenamientos de volumen que se realizara en posteriores fases.

              ¿Cómo estructurar tu entrenamiento en el año?

              •Tu planificación anual debe contemplar distintas fases específicas:

              Fase de fuerza

              Fase de hipertrofia

              Fase de definición

              Fase de puesta a punto

              Por lo tanto:

              No basta con parecer fuerte, hay que ser fuerte.

              La fuerza es el cimiento de la estética, la salud y el rendimiento.

              Planifica tu temporada, entrena con inteligencia y recuerda:

              No hay nada más decepcionante que ver a una persona con apariencia musculosa, pero carente de fuerza.”

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              Lo siento, pero te vas a morir.

              Sí, lo sé, yo también. Morir nos morimos todos. Es una de las pocas verdades absolutas que existen.

              Es lo que respondo cuando me dicen «¿para qué haces esas cosas? ¿Qué crees  que no te vas a morir?».

              Partiendo de que todos nos vamos a morir, la pregunta es: ¿Cómo quieres llegar a ese momento? ¿con dolores? ¿con síntomas? ¿problemas de salud? ¿falta de movilidad? ¿dependencia de otros?… ¡que no! ¡que te están engañando! ¡que hay otro camino! Déjate de compadecerte diciéndote que te ha tocado. Eso solo vale para evitar tomar las riendas de tu vida.

              La idea es: morir joven lo más tarde posible.
              No hablamos de engañar al calendario. Esa, la edad cronológica, la que pone en tu DNI es inamovible. Sin embargo la biológica, la que aparentas, en esa sí que podemos influir.

              Porque juventud no es la edad que pone tu documentación, hay muchos viejóvenes por ahí. Juventud es levantarte con ganas, moverte sin dolor, sin enfermedad, pensar con claridad y disfrutar de lo que haces.

              Lo importante de todo: muchas de estas cosas que aceleran el desgaste dependen de nosotros. Comer mejor, movernos más, dormir bien, exponernos al frío o al calor de forma estratégica… No son trucos milagrosos, son recordatorios de que el cuerpo responde a cómo lo tratamos.

              Y ahora —quizá esto no lo hayas pensado mucho porque más o menos “vives, sobrevives a la vida. No siempre en plenas facultades, pero te adaptas a esa forma de vida. Cuando llegue el momento en que la vida te pare —porque te pararán— es posible que te asalten los remordimientos y las prisas por intentar «salvarte» o ponerte en la mejor condición posible. Pero recuerda: vas con el partido de ida perdido. Ahora toca remontar. Ya vas tarde.
              Esa sensación de urgencia tardía es el mejor argumento para empezar hoy: para que cuando llegue el final no te invadan las prisas y los «ojalá hubiese…».

              Morir joven lo más tarde posible no es negar la muerte. Es vivir la vida de forma plena hasta el final. Actuar ahora para que tus años finales sean años de vida, no solo de calendario.

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              Cabeza Pensante, Organismo Estresado


              Mira, el otro día hablaba con un amigo sobre su situación actual.

              Él es consciente de que su nivel de estrés le está enfermando. No es una percepción hipocondríaca; el cuerpo siempre encuentra la manera de mostrarnos lo que la mente no logra gestionar a través de síntomas.

              El estrés forma parte de la vida diaria. Todos, en mayor o menor medida, nos enfrentamos a situaciones que nos ponen a prueba: trabajo, responsabilidades familiares, problemas económicos o incluso la presión social. Sin embargo, lo verdaderamente determinante no es la cantidad de problemas que tengamos, porque siempre vamos a tener, sino cómo nos enfrentamos a ellos.

              Cuando el estrés nos supera de manera continua, nuestro organismo empieza a dar señales claras: cansancio persistente, dificultad para dormir, problemas digestivos, tensión muscular, alteraciones hormonales e incluso debilitamiento del sistema inmunitario.

              Algo común es que además no seas consciente, que pienses que tu estado sea algo normal, que tú eres así, porque llevas mucho en esta situación.

              El estrés mantenido en el tiempo puede convertirse en el principal desencadenante de múltiples sintomatologías que afectan a la salud física y mental.

              Por eso, aprender a gestionar el estrés no es un lujo, es una NE-CE-SI-DAD. Debes incorporar estrategias como:

              La actividad física regular.

              Una nutrición equilibrada y adaptada a tu situación.

              Técnicas de respiración en momentos puntuales.

              Pausas conscientes durante el día, estar aquí y ahora.

              Contactar con la naturaleza.

              Dedicar tiempo a actividades que nos generan placer y desconexión.

              Aplícatelas, porque puede marcar la diferencia entre vivir en constante tensión, generando enfermedades, o disfrutar de mayor bienestar.

              El control del estrés no significa eliminar los problemas de la vida, sino cambiar la manera en la que respondemos ante ellos.



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              Los baños de septiembre te quitan los resfriados de invierno


              Mi amigo Juan me recordó el otro día la frase “Los baños de septiembre te quitan los resfriados del invierno”. Y es que la sabiduría popular siempre guarda mucha verdad.

              Cuando llega septiembre, el agua ya no está tan caliente como en verano, pero tampoco helada como en invierno. Bañarse en esas fechas es como un “entrenamiento” para el cuerpo: lo acostumbras poco a poco al frío y lo haces más fuerte para cuando llegue la temporada de resfriados.

              Algunos de los beneficios que podemos observar:

              Defensas más fuertes → El frío estimula el sistema inmune,  te ayudará a enfermar menos.

              Mejor circulación → El contraste, con la vasoconstricción que genera el frío, activa la circulación de la sangre, llegando más nutrientes a las células.

              Más resistencia al frío → Te adaptas, para luego poder aguantar mejor las bajas temperaturas.

              Buen humor → El estímulo que recibes con el agua fría, aunque molesto en un principio, libera endorfinas, esas hormonas que te ponen de buen ánimo.

              Hormesis: el estrés frío actúa como estímulo que fortalece adaptaciones celulares y de tu microbiota.

              ¿Y como empiezo?

              No hace falta tirarte de cabeza al mar si no quieres. Aunque sería lo idóneo por los beneficios adicionales que nos proporciona. Pero sí, puedes empezar con duchas frías de 20–30 segundos, e ir aumentando el tiempo. Lo importante es la constancia.

              En resumen: septiembre es el momento ideal para aprovechar el agua fresquita y darle a tu cuerpo un empujón de salud. Un pequeño cambio en tu rutina que puede marcar la diferencia en cómo pasas el invierno.

              Así que, no digas que no te lo avisé si empiezas empalmando un resfriado con otro este invierno.

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              ¿Gordo y enfermo? Lo siento, te ha tocado, son tus genes

              Y es que si aún piensas esto, o vas muy atrasado en conocimientos, o es la excusa que te pones para no tener que trabajar en tí.

              Debes saber que a modo general, en nuestro genoma tenemos diferentes tipos de genes:

              1. Genes que nos hacen humanos

              Genes que son intocables. Son los que nos definen como especie humana y tardarían miles y miles de años en cambiar a través de la evolución.

              Ejemplo: Por más que coma paja y viva en un establo, tardarán muchos miles de años para que mis descendientes se parezcan a un caballo.

              Son el manual de fábrica que nos hace ser lo que somos.

              2. Genes que responden lentamente

              Existen otros genes que también cambian, pero lo hacen muy muy lentamente, a lo largo de generaciones y centenares de años de evolución.

              Ejemplo: las adaptaciones a ciertos climas o alimentos (como la tolerancia a la lactosa en algunas poblaciones).

              Otro ejemplo son los impulsos y reacciones biológicas determinadas por nuestro sexo; la forma en que hombres y mujeres responden hormonal y conductualmente a determinados estímulos está codificada genéticamente, y solo podría modificarse tras el paso de muchísimas generaciones.

              Estos genes forman parte de nuestra biología profunda y no los puedes modificar en tu vida diaria.

              3. Genes modulables: aqui sí tienes poder.

              Hay genes que sí responden a tu estilo de vida y que puedes influir cada día para adaptarte al entorno.

              Ejemplo: Genes que regulan la inflamación.

              Genes que controlan cómo usas la energía (grasas, azúcares).

              Genes que influyen en cómo manejas el estrés.

              Genes ligados al envejecimiento y la longevidad.

              Y aquí está lo más importante: estos genes modulables son los responsables de la gran mayoría de la sintomatología moderna y de las enfermedades metabólicas que dominan el mundo actual (obesidad, diabetes tipo 2, hipertensión, síndrome metabólico, depresión inflamatoria, fatiga crónica…).

              Son los genes que, si no los cuidamos, se expresan en forma de enfermedad, pero que, si aprendemos a gestionarlos, se convierten en nuestra mejor herramienta de prevención y salud.

              Por lo tanto, tus genes no son una condena.
              La genética reparte las cartas, pero tú decides cómo jugarlas. Lo que haces cada día puede activar lo mejor de tu ADN y ayudarte a construir salud, energía y longevidad.

              Si quieres aprender a silenciar los genes que favorecen la enfermedad y activar los que potencian salud y energía, escríbeme y diseñamos juntos un plan para ti.

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              ¿Por qué comer sano hoy no es suficiente?

              Sí…Alimentarse bien es la base, siempre. Pero la realidad es que muchas veces no se alcanzan los niveles de micronutrientes necesarios para equilibrar tu vida o maximizar tu rendimiento.
              Aquí es donde los complementos juegan un papel clave.

              Te dejo algunas razones :

              1. Los alimentos ya no nutren igual.
              Nuestros abuelos comían alimentos mucho más ricos en vitaminas y minerales que los de hoy. La agricultura intensiva ha empobrecido los suelos, y eso se nota en lo que llega a nuestro plato.

              2. Nuestro estilo de vida exige más.
              Estrés, contaminación, dormir poco, muchas horas de pantallas… Todo eso desgasta y multiplica la necesidad de micronutrientes.

              3. Con los años absorbemos menos.
              A partir de cierta edad, el estómago y el intestino ya no captan las vitaminas y minerales con la misma eficiencia. Eso hace que muchas personas, aunque coman bien, tengan déficit silenciosos.


              Si estás lidiando con inflamación, alguna patología, entrenas intensamente, o simplemente tienes un sistema inmune débil, tu cuerpo necesita un plus de nutrientes para funcionar bien.

              Te dejo algunos ejemplos de complementos que pueden marcar la diferencia:

              Omega-3

              Vitamina D

              Magnesio

              Multivitamínico bien formulado

              Melatonina

              NAC (N-acetilcisteína)

              Los complementos no son un sustituto de comer sano. Son un plus inteligente que hoy puede marcar la diferencia entre “ir tirando” y vivir con energía, fuerza, claridad mental y salud.

              Puede que invertir en salud sea la mejor decisión de tu vida.
              Puede que elegir complementos nutricionales sea el mejor seguro que pagues.
              Y puede que hoy sea el día perfecto para empezar.

              Si este artículo te ha parecido interesante y piensas que puede ayudar a alguien, compártelo.
              Y si todavía no te has suscrito, hazlo entrando en mi web http://www.saludfitnesspersonal.com

              A mí me sienta mal… El niño sí, que lo coma.

              Pero qué cojo… ?!! Sabes que es perjudicial, que provoca alteraciones en tu organismo, que te enferma o al menos eres consciente de que engorda. Por eso TU NO LO COMES! Pero se lo das a tu hijo….


              ¿Por qué se lo das? ¿Por qué es más rápido, más fácil para ti?

              ¿Acaso por ser pequeño su cuerpo es más resistente, ¿puede comer de todo?

              No tiene ni pies ni cabeza que digamos: “Yo no lo como porque es malo, pero él sí, porque es niño”.
              El organismo de un niño no es más fuerte. Si, está menos dañado por el tiempo y la exposición a contaminantes , pero está en PLENO DESARROLLO.

              Sus sistemas digestivo, inmune y hormonal son más sensibles.
              Si tú hijo se nutre mejor, tendrá menos enfermedad, será más vital, tendrá más capacidad de aprendizaje, y crecerá más sano.
              Su cuerpo en construcción necesita lo mejor.


              Cada elección que hacemos por ellos se convierte en el “material” con el que su cuerpo crece y se construye.

              Educar en la alimentación no es privar.
              Es gestionar y proteger.

              Lo que hoy le ofreces será la base de su salud mañana.

              Si no tienes conocimientos, o ves que se te hace  un mundo, pide información, déjate asesorar y aprende.

              Recuerda…La salud de los que más quieres la tienes en tus manos.

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              De otra cosa no sabré, pero de esto… tampoco

              Un amigo mío solía decir una frase que me parecía tan irónica como cierta:
              «De otra cosa no sabré, pero de esto…tampoco».

              Y es que, en el mundo de la salud, la longevidad y el entrenamiento, quien hable en términos absolutos probablemente esté más equivocado que quien reconoce sus dudas.

              Hoy en día abundan los mensajes categóricos: “esta dieta es la mejor”, “este suplemento es imprescindible”, “este método funciona para todos”. Pero la realidad es que no se puede asegurar nada de forma definitiva. Lo que hoy parece demostrado, mañana puede cambiar.

              La ciencia evoluciona, se corrige, y lo que parecía sólido puede verse matizado o incluso contradicho con nuevas evidencias.

              Yo llevo más de 30 años en este campo. Tres décadas dedicadas al estudio, la práctica y la enseñanza. Y aun así, todos los días aprendo algo nuevo. Todos los días.

              Y te lo digo con sinceridad: por conocimientos, trayectoria y tiempo dedicado, probablemente sé mucho más que la mayoría de los influencers que marcan tendencia en redes sociales. Y, sin embargo, jamás me atrevería a decir que lo sé todo. Porque la verdadera experiencia no se mide en certezas, sino en la capacidad de reconocer que lo que hoy parece evidente mañana puede no serlo.

              Por eso la humildad es fundamental. En salud no existen verdades inamovibles. Existen contextos, personas, momentos, evidencias que cambian. Y frente a esa complejidad, la postura más sensata no es la del que asegura con rotundidad, sino la del que acepta que tiene un conocimiento que puede evolucionar.

              Al final, me quedo con la frase de mi amigo. Porque resume perfectamente lo que significa dedicarse a esto durante tanto tiempo: la salud y la longevidad no son un destino de certezas, sino un camino de aprendizaje constante.

              Si quieres estar al tanto de las nuevas intervenciones y no tienes tiempo para invertir en conocimiento, déjate guiar por los que nos dedicamos desde hace decadas a esto… •Contáctanos.

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              Que tú vida sea tú entrenamiento

              No haces actividad física? Vale, te diagnostico rápido… estás enfermo. Y es que no hay individuo sano que no se ejercite, es una máxima en salud.

              Ya se que tú vida es muy complicada y que estás de un lado para otro y todo eso… «Como para ponerme a entrenar, no me da la vida».

              Toma conciencia de que si no te ejercitas vas a enfermar si o sí… siento que te duela escucharlo, pero te saldrá. Aunque en este momento no notes nada, estás acumulando daño que te pasará factura. Tus células te piden actividad física, en ese estado se han desarrollado evolutivamente y si no se la das, van a desarrollar problemas.

              Siempre hay tiempo para realizar actividad física otra cosa es que le demos la importancia que se merece y lo dejemos de lado.

              Te pongo el ejemplo de personas importantes y muy ocupadas, por ejemplo la Roca, el actor. Entrena todos los días a las 6 de la mañana, antes de las reuniones, viajes, sesiones o rodajes. Dice hacerlo lo primero por ser lo más importante, luego vendrá lo demás.

              Y si en tú vida realmente es imposible cuadrar una hora para entrenar, TU VIDA DEBE SER ENTRENAR. Incorpora en tu vida diaria acciones que simulen y sumen minutos de entrenamiento. Ejemplo:

              • Olvídate de los ascensores, nunca los uses.

              •Haz ejercicios con tu propio peso, 5′ antes de tu ducha diaria.

              •Aparca más lejos y camina rápido.

              Puedes  adaptarlos en tu día, o aprender con nosotros a introducir todos estos elementos. Sabrás el por qué y harás los cambios necesarios para que tú vida vaya por el camino que debe ir, el de la salud optima.

              ¡No dejes pasar más tiempo! Lo que haces hoy ,es el resultado de tu salud futura.

              Lo que te pones en la piel… también entra en tu cuerpo



              Muchos cuidan lo que comen, pero olvidan que la piel absorbe e introduce en el organismo lo que le ponemos. Cremas, desodorantes, perfumes, maquillajes… la mayoría están cargados de sustancias químicas que entran directamente en nuestro torrente sanguíneo.

              ¿Qué tipo de tóxicos hablamos?

              Disruptores endocrinos (como parabenos o ftalatos): imitan o bloquean nuestras hormonas, alterando procesos como el metabolismo, la fertilidad, el sueño o la tiroides.

              Metales pesados y conservantes tóxicos: como plomo, aluminio o formaldehído. Se acumulan en el cuerpo, favorecen la inflamación, el estrés oxidativo y la fatiga crónica.

              Aromas artificiales y colorantes: potencialmente irritantes, alergénicos y con efecto acumulativo.


              Muchos de estos compuestos están permitidos “se consideran dosis seguras”, pero usamos docenas de productos al día, todos los días. El problema está en la exposición constante y el efecto acumulativo.

              ¿Por qué importa tanto?

              No se puede tratar nada de manera aislada, todo está conectado: lo que sentimos, comemos y nos aplicamos afecta nuestras hormonas, defensas y estado anímico. Reducir los tóxicos externos puede mejorar desde la piel hasta el sistema inmune, y equilibrar tus hormonas.


              Te dejo un ejemplo de receta de jabón líquido, casero y natural.

              Ingredientes:

              Jabón de glicerina rallado  125 gramos

              Agua filtrada 650 ml
              (Ajustable hasta 700 ml si lo quieres más fluido)

              Goma xantana 1,5 cucharadita


              Aceite de coco 1,5 cucharadas (15 gramos aprox.

              Aceite de oliva virgen extra  1,5 cucharadas colmadas (18-20 gramos)

              Esencia de limón  25 gotas (aroma fresco y desinfectante)

              Esencia de árbol del té  18-20 gotas (acción antibacteriana suave)
              (Puedes usar otros aceites esenciales)

              Instrucciones:

              Ralla o trocea el jabón de glicerina (125 g).

              Pon a calentar los 650 ml de agua en una olla a fuego muy bajo.
              – No debe hervir, solo calentar.

              Añade el jabón rallado poco a poco removiendo con cuchara o batidor manual hasta que se disuelva completamente.

              En un vaso aparte, hidrata la goma xantana con unas cucharadas de agua fría (evita grumos

              Agrega esa mezcla al jabón derretido, batiendo con batidor o mini batidora.


              Cuando esté completamente disuelto, añade:
              – 1,5 cucharadas de aceite de coco (si está sólido, derrítelo antes).
              – 1,5 cucharadas colmadas de aceite de oliva.
              Remueve bien hasta que todo esté integrado.

              Retira del fuego y espera a que baje un poco la temperatura (tibio, no caliente).
              Agrega:
              – 25 gotas de esencia de limón.
              – 20 gotas de esencia de árbol del té.

              Deja reposar mientras enfría.
              – Si ves que espesa demasiado, puedes añadir hasta 50 ml más de agua caliente filtrada y mezclar.



              Menos químicos, más salud

              Reducir tóxicos en tu piel es una forma directa de proteger tu sistema hormonal, tu inmunidad y tu energía.
              Tu piel absorbe e introduce en tu organismo, así que cuídala como cuidas tu alimentación.

              Ahora imagina cómo sería tu vida si tuvieras integradas todas estas estrategias…más vital, más energía, menos enfermedad…

              Deja de buscar respuestas aisladas y avanza hacia la salud integral. Contáctanos.

              Y si consideras que puede interesar a alguien, reenvía.

              Crononutrición comer en sintonía con tu reloj

              ¿Sabías que no da igual comer a las 9 de la mañana que a las 9 de la noche?Aunque el plato sea exactamente el mismo, nuestro cuerpo no lo procesa igual.

              Bienvenido al fascinante mundo de la cronnutrición, una disciplina que estudia cómo la hora del día en que comemos influye en nuestra energía, en nuestro peso y hasta en cómo dormimos.

              Imagina que dentro de ti tienes un pequeño director de orquesta: tu reloj biológico. Este reloj central, situado en el cerebro, en el núcleo supraquiasmático,  coordina miles de relojes periféricos distribuidos por todo el cuerpo: en el hígado, en el estómago, en el páncreas, en los músculos… Cada uno marca su ritmo y le dice al cuerpo cuándo absorber mejor los nutrientes, cuándo liberar hormonas, en definitiva cuando funcionar correctamente.

              La clave está en comer a las horas en que nuestro cuerpo está mejor preparado para ello.

              El desayuno

              Lo ideal es hacerlo alrededor de una hora y pico después de despertarnos, justo cuando el estómago empieza a liberar la hormona grelina y nos aparece el hambre de real. No hace falta forzarlo nada más abrir los ojos: desayunar con hambre real asegura una mejor digestión y utilización de la energía.

              El almuerzo

              El momento estrella es entre la 1 y las 3 de la tarde. Si te pasas de las 4, los estudios muestran que se complica perder peso o mantenerlo, porque el metabolismo empieza a desacelerarse y la sensibilidad a la insulina no es tan buena. Fijate: la misma comida te puede engordar más si la tomas tarde.

              La cena

              Aquí viene la parte más olvidada. Lo ideal es cenar al menos dos horas antes de irte a dormir, y si es posible, aún de día. ¿Por qué? Porque durante la noche el cuerpo quiere reparar tejidos, producir hormonas como la melatonina y descansar. Si lo cargamos de trabajo digestivo, la energía irá a procesar esa comida y no a reparar.

              Un consejo práctico

              No hace falta obsesionarse ni mirar el reloj con cronómetro en mano. La cronnutrición se trata de volver a escuchar a tu cuerpo y aprovechar los ritmos naturales. Comienza  desayunando cuando tengas hambre de verdad, come a mediodía sin retrasarlo demasiado y cena temprano esto será suficiente para empezar a notar cambios.

              No solo importa lo que comes, sino también cuándo lo comes. Comer a contrarreloj puede jugar en tu contra, pero si te alineas con tu biología, todo fluirá mucho mejor.

              Cargar el móvil mientras duermes te descarga a ti: cómo afecta tu descanso

              Dormir con el móvil cargando en la misma habitación puede parecer inofensivo, pero afecta tu sueño más de lo que crees. Mientras la batería del móvil se llena, tu energía se agota.

              ¿Por qué sucede esto?

              1. Luz azul y melatonina: La luz de la pantalla reduce la producción de melatonina, la hormona del sueño, retrasando el descanso. Incluso si no estás usando activamente el móvil antes de dormir, las notificaciones, la iluminación intermitente de la pantalla y la tentación de revisarlo pueden afectar tu descanso.


              2. Radiación electromagnética: Se ha observado que dormir con el móvil cerca puede generar hiperactividad cerebral y dificultar el descanso profundo.

              3. Hiperconectividad: Tener el móvil cerca aumenta la tentación de revisarlo, generando ansiedad e interrupciones en la noche.Esta hiperconectividad mantiene al cerebro en estado de alerta, lo que dificulta la transición al sueño reparador.

              Consejos para optimizar el sueño y no «descargarte»

              Si quieres mejorar la calidad de tu descanso y evitar que tu energía se «descargue» mientras cargas el móvil, prueba estos hábitos:

              1. Carga tu móvil fuera de la habitación: Si es posible, deja el teléfono en otra habitación durante la noche. Si necesitas una alarma, opta por un despertador tradicional.


              2. Activa el modo avión: Si no puedes dejar el móvil fuera de la habitación, al menos activa el modo avión para reducir la exposición a radiaciones y evitar interrupciones nocturnas.


              3. Evita la pantalla al menos una hora antes de dormir: Sustituye el uso del móvil por una actividad más relajante, como leer un libro físico o practicar meditación.


              4. Regula la luz azul de las pantallas: Si necesitas usar el móvil antes de dormir, activa el modo nocturno para reducir la emisión de luz azul.


              5. Establece una rutina de sueño consistente: Acostarte y despertarte a la misma hora todos los días refuerza los ritmos circadianos y mejora la calidad del descanso.



              Conclusión

              Dormir con el móvil cargando en la misma habitación no solo puede afectar la calidad del sueño, sino también el bienestar general. La tecnología nos facilita la vida, pero su uso excesivo e inadecuado puede impactar negativamente nuestra salud. Así que la próxima vez que pongas a cargar tu móvil antes de dormir, recuerda: quizás sea él quien se llena de energía, pero tú quien se descarga.

              Resveratrol; ¿El Secreto de la Eterna Juventud escondido en tu copa de vino?


              ¡Hola, buscadores de bienestar! Hoy vamos a descorchar una sustancia fascinante: el resveratrol, un compuesto que ha conquistado el corazón de científicos y amantes de la salud por igual.


              ¿Qué es el Resveratrol y dónde se Esconde?
              El resveratrol es un tipo de polifenol, un compuesto natural que se encuentra en pequeñas cantidades en diversas plantas. ¡Es como el guardaespaldas de estas plantas! Las protege de agresiones externas como hongos, bacterias y estrés ambiental. Las uvas, el vino tinto, los arándanos y algunos frutos secos son ricos en resveratrol. ¡Así que ya sabes qué alimentos incluir en tu dieta!


              Los Superpoderes del Resveratrol: ¿Qué Dice la Ciencia?
              Los científicos han estado estudiando el resveratrol durante décadas, y los resultados son realmente emocionantes. Se ha descubierto que este compuesto tiene propiedades antioxidantes y antiinflamatorias. ¡Es como un escudo que protege nuestras células del daño! Además, se ha observado que el resveratrol puede activar ciertas proteínas en nuestras células llamadas sirtuinas, que están relacionadas con la regulación del metabolismo y la longevidad.


              La investigación sobre el resveratrol está en constante movimiento, y los estudios científicos nos ofrecen una visión prometedora de sus posibles beneficios para la salud:
              * Estudios en animales: ¡Los resultados son asombrosos! Se ha demostrado que el resveratrol puede prolongar la esperanza de vida y proteger contra enfermedades relacionadas con la edad en diversos animales.
              * Estudios en humanos: Aunque la investigación en humanos es más limitada, algunos ensayos clínicos sugieren que el resveratrol podría tener efectos positivos en la salud cardiovascular, la función cerebral, la sensibilidad a la insulina y la reducción de la inflamación.


              La forma más natural de obtener resveratrol es a través de una dieta rica en frutas y verduras, especialmente uvas, arándanos, frutos rojos y claro,  el vino. ¡Pero ojo! ¡No te excedas de vino tinto en busca de esta sustancia, el exceso anulará todos estos posibles beneficios. También claro está, tenemos este compuesto sintetizado y aislado en forma de complementos.

              ¿Cuánto tomar? La dosis de resveratrol en complementos puede variar dependiendo del producto y de la persona. Sin embargo, la mayoría de los estudios sugieren que una dosis entre 150 y 500mg al día puede ser beneficiosa. Es importante leer las instrucciones del fabricante y consultar con un profesional de la salud para determinar la dosis adecuada para ti.

              Aunque el resveratrol es considerado un complemento seguro, algunas personas pueden experimentar efectos secundarios leves. Si estás embarazada, amamantando o tomando medicamentos, consulta con tu médico antes de consumir suplementos de resveratrol.


              Como conclusión, el resveratrol es un compuesto fascinante con un gran potencial para mejorar nuestra salud y calidad de vida. Sin embargo, no es una solución mágica. La clave para un envejecimiento saludable está en combinar una dieta equilibrada, ejercicio regular y hábitos de vida saludables. ¡Y si, el resveratrol puede ser una de esas sustancias aliadas en este camino!
              ¡Cuéntanos tu Experiencia! ️

              #resveratrol #salud #longevidad #complementos #vinotinto #saludfitnesspersonal

              Sí, te lo está diciendo tú microbiota

              ¡Hola a todos! 👋

              ¿Sabías que en nuestro cuerpo hay más microorganismos que células humanas? 🤯 Sí, es cierto. Nuestro intestino está lleno de bacterias, virus, hongos y otros microorganismos que forman nuestra microbiota. La relación entre ellas y nosotros es de colaboración. Tanto es así que muchas de las decisiones o actos que realizamos en el día a día son condicionadas por ellas, a través de las señalizaciones que nos envían.

              La microbiota desempeña un papel crucial en nuestra salud. Se encarga de digerir los alimentos, absorber los nutrientes, producir vitaminas y regular nuestro sistema inmunológico. 🦠

              Mantener una microbiota saludable es esencial para nuestro bienestar y solucionar muchos de los problemas de salud y con los que convivimos. Aquí te dejo algunos consejos para lograrlo:

              • Consume una dieta variada y rica en fibra: Los alimentos prebióticos, como las frutas, verduras, legumbres y cereales integrales, son una fuente de alimento para las bacterias beneficiosas.
              • Reduce el consumo de alimentos procesados y azúcares: Estos alimentos pueden alterar el equilibrio de la microbiota.
              • Practica actividad física regularmente: El ejercicio favorece la circulación sanguínea y la llegada de nutrientes al intestino.
              • Evita el estrés: El estrés puede afectar negativamente a la microbiota.
              • Considera tomar probióticos: Los probióticos son suplementos que contienen microorganismos vivos que pueden ayudar a restaurar el equilibrio de la microbiota.

              Recuerda que la microbiota es un ecosistema complejo y delicado. Es importante cuidar de ella para mantener una buena salud. 😊

              #Microbiota #SaludIntestinal #Bienestar #Probióticos #AlimentaciónSaludable

              Tu sueño en ciclos

              ¿Somos conscientes de la importancia que tiene el dormir de noche? Parte de la población aún piensa que es tiempo perdido. Y nada más lejos de la realidad… Es vital para llevar una vida plena y longeva. Es durante el sueño donde reparamos nuestro cuerpo, restauramos la memoria y acumulamos la energía que necesitamos.  Y no pienses que te desconectas del mundo, la actividad cerebral no cesa ni un momento, es más, en una de las fases, la REM, la actividad es similar a la de un cerebro despierto.

              Y ¿Cómo se estructura el sueño? Primero saber que el sueño no es uno solo, se divide en sueño REM (rápid eyes moviment) y NO REM. Un ciclo de sueño tiene un total de 4 fases en las que las 3 primeras serán NO REM y la cuarta REM.

              Fase 1 NO REM: estado intermedio, duermevela, puedes apreciar lo que sucede fuera del sueño.

              Fase 2 NO REM: ya muy relajado pero puedes salir fácilmente.

              Fase 3 NO REM: sueño reparador, quietud y desconexión maxima.

              Fase 4 REM: ensoñaciones fantásticas y surrealistas.

              Transcurridos entre 90 y 120 minutos se producirá un micro despertar pasando si todo va bien, al segundo ciclo.

              Una noche completa debería componerse idealmente de entre cuatro y cinco ciclos de sueño descritos.

              De vital importancia llegar a las fases 3 NO REM donde tu sistema inmunológico realiza la reparación de tu organismo, trabaja en las inflamaciones diarias o controla posibles virus, por lo que nuestras acciones durante el día y sobre todo cercanas a la hora de dormir, deberían estar enfocadas a colaborar con él.

              Y esto, dista mucho de lo que habitualmente hacemos; cenas nocturnas y copiosas, exposición a luces  azules, actividad intensa o entrenamientos nocturnos, alteraciones emocionales o no exponerse a luz natural a primeras horas del día, son acciones que pondrán trabas a la labor de tu sistema defensivo.

              Recuerda que una noche sin dormir o los trabajos a turnos ejercen efectos muy perjudiciales para la salud a corto plazo, y a largo plazo si se prorrogan. Si tienes elección modúlalos.

              La maratón del verano

              Tienes programada una maratón como todos los años en verano. Llega el invierno y dices «paso, todavía no entreno, queda mucho». Viene marzo, abril, mayo y sigues diciendo » ya entrenaré, aún me queda tiempo». En junio te empiezan a entrar las prisas y sales a trotar alguna vez en fin de semana. Llega verano y con él tu maratón. No estas preparado para realizarla.

              Ante esto tienes dos opciones: la terminas como puedas, con graves consecuencias para tu salud, o te dopas. Si, usas alguna sustancia química que te permita aguantar todo el tiempo posible corriendo sabiendo que ejercerá efectos negativos en tu salud.

              Pues todo lo anterior es lo que te sucede con las tomas de sol. Llega el verano y con el la maratón de exposición solar. ¿Estás preparado para recibirla? ¿Has entrenado durante los meses anteriores? Probablemente la respuesta sea NO, como todos los años. Y ¿Qué haces? porque la maratón la corres sí o sí, que para eso has pagado el piso en la playa. Te dopas, como harías para aguantar más corriendo. Te colocas una capa de productos químicos para poder soportar todo el tiempo que puedas bajo el astro rey.

              Y esto, ¿es saludable? Las cremas ejercen una falsa protección, ocultan la señal que tiene tu organismo de decirte que ya esta bien de radiación por hoy, que te vayas a la sombra. No te quemarás la capa más superficial, pero las internas sí (el resto de frecuencias que no bloquean las cremas siguen irradiándote las capas internas). Además verterán en tu torrente sanguíneo todos esos químicos con los que está fabricada.

              Por eso el malo no es el sol, igual que correr tampoco lo es en el ejemplo de la maratón. El sol es obligatorio recibirlo diariamente si quieres vivir plena y saludablemente. Lo insensato es querer exponerse bajo su luz tantas horas y en los momentos en los que muestra todo su esplendor, sin haber realizado el entrenamiento previo.

              Si este año ya te ha cogido el toro, recuerda que no estas preparado para realizar una maratón. Haz un uso responsable de la principal fuente de energía, imprescindible para todos los elementos del planeta. No la culpes de tu falta de previsión y entrena tu piel, del mismo modo que entrenarías una carrera.

              Salud: Recarga tus baterías.

              Muy sintetizado: actualmente el foco principal sobre la mayoría de las enfermedades está recayendo en las mitocondrias. Sí, esos orgánulos estudiados por todos en nuestra época escolar. Se sabe ya que ancestralmente fueron bacterias, asimiladas por organismos de mayor tamaño para funcionar en simbiosis. Su función celular es la producción energética. Hasta ahora, la comunidad científica se había centrado en tratar los errores encontrados en el ADN nuclear (el 95% del material genético y que se encarga de nuestra estructura), obviando el ADN mitocondrial (que, como organismo ancestral posee, en concreto, 37 genes aportados en exclusividad por tu madre y que actúan sobre mecanismos energéticos).

              Entre el 90 y el 95% de las enfermedades actuales (cardiovasculares, tumores, autoinmunes…) son generadas inicialmente por una una mala producción energética. Y lo que es cierto es que la mayoría de las intervenciones para la mejora de la salud mitocondrial son muy baratas o gratis, mientras que las terapias génicas nucleares dejan muchos beneficios económicos a industrias (aunque eso es otro tema).

              Y, ¿cómo enlazamos todo esto con lo que titulo? Yendo en este caso de lo micro (mitocondrias) a lo macro, nuestro aliado y generador energético: el sol.

              Las mitocondrias, estos orgánulos celulares, funcionan no solo como productoras de energía, sino también como baterías. Como las de móvil o la del coche, que acumulan energía para que puedas usarla cuando necesites. La composición de estas baterías la forman un tipo de agua que se encuentra en el espacio de las intermembranas mitocondriales, el AGUA ESTRUCTURADA (diferente en composición a la que consumimos diariamente). Estas baterías se pueden cargar como baterías de móvil y lo hacen solo con un tipo de frecuencia electro magnética: la que emiten la LUZ ROJA e INFRARROJA. Y sí, el 70% de la luz del sol es frecuencia roja e infrarroja. Es gratis, convertirá tus baterías en super baterías aumentando la cantidad de este agua estructurada y proporcionándote, de este modo, mucha más energía para tu vida diaria.

              Prueba a exponerte diariamente al sol (si es al amanecer y al atardecer mucho mejor o a cualquier hora, ahora que no hay riesgo de quemaduras) y verás como tu estado anímico mejora y tu energía general aumenta como por arte de magia.

              No «infra-vivas» arrastrándote sin energía. ¡Vive con tus baterías llenas y siente todo tu poder!

              Salud: No, tus ojos no se crearon para llevar un filtro.

              Qué gesto tan cotidiano ese de salir de casa y, automáticamente, ponerte las gafas se sol. Claro, es que nos bombardean continuamente con los peligros que tienen que los rayos del Astro Rey nos den en cualquier parte y, como consecuencia, nos produzcan múltiples problemas de salud tanto a nivel ocular como en la piel.

              Si crees a pies juntillas esta afirmación, probablemente, y aún siendo ajeno, estarás dentro del círculo de personas con problemas de salud general por disrupciones de tus ritmos biológicos y posibles deficiencias a nivel ocular. Te explico muy breve y resumidamente el por qué.

              Tus ojos son estructuralmente perfectos, no necesitan tener un cristal oscuro para protegerlo. Evolutivamente, nos hubiéramos extinguido hace miles de años si fuese así. Tienen una proteína, la melanopsina, que necesita que le llegue luz solar. Luz completa, con todos sus espectros (luz infrarroja, roja, ultra violeta, azul…)

              Tus ojos tienen receptores de luz UV, saben como filtrar de manera natural un posible exceso de esta frecuencia. Y le tiene que llegar un porcentaje de este tipo de luz para producir sustancias vitales para la salud de tu organismo como son óxido nítrico (sí, también lo produce el sol y es uno de los elementos naturales reguladores de la presión arterial), melatonina, serotonina o endorfinas.

              Respuesta de la melanopsina a la luz. Imagen extraída de «saludmv.com».

              El uso de gafas falsearán la información que le llega al órgano rector de tu cuerpo: tu cerebro. Le dirá que es una hora diferente a la que espera que sea, con toda la repercusión que esto tiene para tu salud en la afectación de tus ritmos biológicos. Recuerda que, según la hora del día, estamos diseñados para producir unas sustancias u otras. Si vamos desincronizados, el organismo no funcionará de manera óptima, generando a medio o largo plazo enfermedad.

              Así que usa este instrumento en momentos puntuales y cuando realmente sea de necesidad. Se me ocurre, por ejemplo, conduciendo con el sol de frente; en trabajos donde pueda repercutir en tu labor; o si eres presumido o presumida, en algún evento concreto como abalorio. Pero no las uses siempre por costumbre, porque pienses que es saludable. Sé consciente, cada vez que te las pones, de las repercusiones y úsalas en consecuencia.

              Longevidad: Encuentra el Ikigai.

              Hoy os traemos una reflexión sobre dos aspectos que son determinantes para el aumento de la esperanza de vida y que no tratamos habitualmente como son la voluntad y el propósito de vida.

              Ahora que eres un adulto productivo y con obligaciones familiares, no sueles prestar mucha importancia a estos factores por estar inmersos en nuestros quehaceres cotidianos. Pero se nos hace de obligada atención para con nuestros veteranos.

              Seguro que conoces muchos ejemplos de esas personas que, mientras han tenido esa necesidad u obligación de levantarse por la mañana, han estado físicamente fuertes, cognitivamente capaces y psicológicamente estables. Pero, una vez finalizada esa necesidad u obligación, se han venido abajo e incluso fallecen poco tiempo después.

              Bien, esto se debe a tener esta voluntad de vivir y a este propósito de vida. Al «ikigai» como lo llaman los japoneses. Es tan fuerte este faro que guía tu vida que te ayuda a lidiar con el estrés, a mantener tu sistema inmune activo, a ralentizar el declive cognitivo, a tener tu musculatura preparada… En fin, a vivir más y en mejor condición.

              Y muchos de nosotros, pero en especial nuestros mayores, no serán capaces de ver cuál es su sentido de vida. Es aquí donde tenemos que entrar nosotros, sus allegados.

              Y, ¿cómo lo hacemos? Bien, conocedores de todo lo descrito, si observas esta falta de propósito, te toca a ti generarles esa utilidad. Propón acciones cotidianas que, evidentemente eres capaz de realizar por ti mismo, pero se las ofreces generándoles esa sensación de que aún dependes de ellos, como cuando eras pequeño. No olvides que, tengas la edad que tengas, siempre te van a ver como sus niños.

              El dicho «Cuando uno ayuda, dos se benefician» cobra todo el sentido aquí. Ayudemos a nuestros mayores a seguir teniendo «ikigai» y, con ello, poder vivir más y mejor.

              Complementos: DHEA, la hormona de la juventud.

              ¿Qué es esto de la DHEA? ¿Y por qué es conocida como la hormona de la juventud en los círculos de anti-envejecimiento?

              La DHEA es una hormona producida por tu cuerpo de manera natural, especialmente en la corteza de las glándulas suprarrenales. Suele mantenerse como reserva para ser convertida en hormonas más específicas cuando es necesario. Es importante como precursora de hormonas sexuales (testosterona y estrógenos) y de neuroesteroides. También posee otros roles como, por ejemplo, su función como neurotransmisor.

              La producción de DHEA adquiere su pico máximo en la década de los 20 a los 30 años, para luego disminuir progresivamente hasta llegar a niveles muy por debajo de los considerados como óptimos. Por este motivo, se considera una sustancia muy importante en el proceso del envejecimiento, siendo considerada una diana en los tratamientos para paliar los efectos de la vejez así como para fomentar la longevidad.

              ¿Cómo podemos ralentizar, de manera natural, su pérdida? Dos métodos comprobados para paliar la pendiente de su natural descenso: bajar la restricción calórica y el ejercicio regular.

              Además de estos métodos naturales, nos centraremos ahora en el desarrollo de su suplementación de forma exógena.

              Este suplemento es sintetizado del ñame silvestre o de la soja, concretamente de una sustancia química llamada «diosgenina». Y antes de atiborrarte de soja debes saber que el cuerpo humano no tiene capacidad para realizar la transformación de este principio activo a la hormona, por lo que esta debe ser sintetizada en laboratorio.

              Este suplemento es comercializado afirmando tener efectos contra el envejecimiento, aumento de masa muscular, disminución del tejido graso, mejora cognitiva, mejora de la energía, la fuerza, la inmunidad, así como mejora de la capacidad para afrontar periodos de estrés. Además, niveles elevados parecen estar relacionados con una menor pérdida de masa ósea (siendo más relevante en personas de edad avanzada).

              Es por ello que algunas investigaciones apoyan su uso en la mejora de una gran variedad de afecciones como la disfunción sexual, lupus eritematoso, depresión, insuficiencia suprarrenal, cáncer cervical, atrofia vaginal, o rigidez arterial.

              Por lo tanto, sus efectos serán más relevantes en personas con grandes déficits hormonales, en situación de mucho estrés o cuando el paso de los años ejerza su fuerza en nosotros.

              Como notas finales a tener en cuenta, es necesario elegir productos que certifiquen su buena calidad. Si vas a analizar cuanta hormona DHEA tienes en sangre, deberás pedir la DHEA-s (la versión sulfatada) por ser la más abundante que circula por tu organismo. Y por último, la Agencia Mundial Antidopaje la considera prohibida, así que cuidado con su uso si eres deportista de competición.

              Salud: Ajusta el reloj de tu organismo.

              Todas las estructuras de tu cuerpo funcionan siguiendo un ritmo. Tu organismo funciona de manera diferente dependiendo de la hora del día en la que se encuentre.

              Tenemos por lo tanto diferentes «relojes internos» que controlan este ritmo interior cada 24 horas, siendo el sol el guía por la que se sincronizan. Uno de ellos, es el llamado «reloj biológico». Una estructura formada por 20.000 neuronas localizada en tu cerebro, cuya función depende de la alternancia de la luz y la oscuridad.

              ¿Qué hace este reloj? Pone en marcha los ritmos de todo tu organismo: el ritmo de la defensa antioxidante, el ritmo de la inmunidad innata, de la división celular… Si todos estos siguen el ritmo adecuado, tu cuerpo funcionará mejor y no tendrá muchos de los síntomas y enfermedades propias de la sociedades modernas.

              Pero este reloj se des-sincroniza por el paso de los años y por diferentes factores propios de la vida actual, como, por ejemplo:

              • El desgaste de las células de la retina, encargadas de informar cuándo es de día o de noche.
              • La llegada de más cantidad de luz de la adecuada a partir del atardecer debido al uso de luces de espectros blancos y azules.
              • Menos luz durante el día, por no exponerse a la luz solar o usar gafas de sol de manera exagerada.
              • La contaminación electromagnética.
              • Uso de medicamentos, como alfa y beta bloqueantes, barbitúricos, hipnóticos, antagonistas del calcio, antiinflamatorios esteroideos y no esteroideos…, tan usados sin tener en cuenta los agresivos efectos secundarios para el organismo.

              Y, ¿qué medidas podemos tomar para re-sincronizarlo?

              • Uso de luces blancas durante el día (o mejor exposición a luz solar) y luces cálidas desde el atardecer hasta acostarnos.
              • No dormir con el wifi por la noche.
              • Separar todo lo posible la cena de la hora de acostarse.
              • A ser posible, ejercicio en horas de luz solar y no más tarde de las 7- 8 de la tarde.
              • Optimizar el uso de la Melatonina, una hormona muy importante y conocida que el reloj biológico produce para controlar que todos estos ritmos funcionen cuándo y cómo deberían.

              Ahora nos importa mucho el «cuándo» hacer las cosas. Recuerda, las pequeñas acciones que hagas en tu día a día son determinantes para tu salud y la de tus seres queridos.

              Longevidad: Sirtuinas puente entre la dieta, la salud y la longevidad.

              ¿Que son las sirtuinas? ¿Que papel desempeñan en esto de la longevidad?

              Son proteínas que actúan de diferente manera en el núcleo, citoplasma y mitocondrias de las células. Participan en la coordinación de la respuesta a diferentes estresores metabólicos y energéticos.

              Esta familia de siete proteínas enumeradas del 1 al 7, son conocidas como ‘el gen de la longevidad’, y juegan un papel importantísimo protegiendo a las células en el proceso del envejecimiento. Relacionada con su principal función, ejercen otras en nuestro organismo como:

              Protegen contra el estrés oxidativo,

              Reparan nuestro ADN haciéndolo más resistente a la toxicidad genética.

              Activan el metabolismo para quemar grasas.

              Previenen contra ciertas enfermedades neurodegenerativas.

              Una de las más estudiada, y destacada por sus efectos es la SIRT1. Crucial, ya que participa en el alargamiento de los telómeros (especie de escudo protector del ADN de nuestras células) y protege al genoma durante el proceso de reprogramación celular. Estos mecanismos están directamente relacionados con el proceso de longevidad.

              A día de hoy, sabemos de la existencia de compuestos que activan estas sirtuinas (STAC). Importante señalar que son compuestos miméticos de restricción calórica, (demostrado científicamente como potenciador de la longevidad).

              Algunos ejemplos de STAC naturales que activan nuestras sirtuinas son:

              El resveratrol presente en la uva negra; curcumina de la cúrcuma; quercetina en las manzanas; o las catequinas del te verde.

              Opta por su aportación a través de complementos si quieres conseguir las cantidades necesarias para obtener la función farmacológica que buscamos.

              Nutrición: En tiempo de calor, añade hidratación.

              Sí, ya sé que lo sabes, pero te voy a recordar algunos aspectos que no vienen mal tener presentes ahora, en este periodo de altas de temperaturas.

              Somos organismos básicamente hechos de agua (hasta un 75%) con otras cosas más. Por lo que, por lógica, deberíamos prestarle atención y casi nunca lo hacemos. Bien porque no le damos la importancia que se merece o porque damos por hecho que consumimos la suficiente. Pienso que casi todos hacemos las dos cosas.

              Y si es tan importante, ¿no deberíamos observar qué tipo de agua bebemos? Si consumimos mucha llena de tóxicos, podemos tener, por un lado, el efecto de hidratación deseado, pero por el otro estaremos ensuciando nuestro organismo.

              Entonces, ¿qué agua debo beber? Bueno, aquí hay debate. Tenemos claro que lo principal sería beber: esta es la base de la pirámide. Habría que aumentar su consumo.

              Siguiendo la escalada en importancia, deberíamos beber un agua cuanto más libre de tóxicos, metales pesados y sustancias no deseables, mejor. Así que aquí, el agua del grifo es la que nos genera controversia, ya que, aunque tratada y potable, no sabemos las sustancias que puede arrastrar mientras circula por todos los conductos hasta llegar a nuestras casas.

              ¿Y el agua embotellada? Si es en botellas de plástico ya tenemos un problema. Analizando la mayoría de marcas se ve la presencia de xenoestrogenos derivados de ese plástico por exposición a la luz y el calor (sustancias que se comportan como hormonas produciendo en nuestro organismo disrupción en el sistema endocrino).

              Además, el agua que bebemos debe tener minerales. Las de baja mineralización son las recomendadas para personas que tengan algún tipo de problema circulatorio, cardiovascular o renal (no para la mayoría de la población). Y esta recomendación es muy importante sobre todo para deportistas o personas expuestas a altas temperaturas. Beber mucha agua no mineralizada puede tener en estas circunstancias el efecto contrario al deseado, es decir, nos puede deshidratar.

              En el siguiente escalón tendríamos los filtros para el agua. Aseguran eliminar las impurezas que pudiera tener la del grifo, aportar minerales para enriquecerla y aumentar el pH, aumentando su alcalinidad. Sería por lo tanto nuestra elección, aunando comodidad, salud, economía y disponibilidad.

              Y una vez en este punto, habría que elegir cuál de los filtro del mercado son los más recomendables. Una buena recomendación es la marca española Alkanatur, algo más cara que las comunes del mercado, pero con certificado que garantiza la ausencia de impurezas y la aportación de minerales, siendo una de las opciones ideales como agua alcalina.

              En cuanto a la cantidad, no se puede hacer una recomendación general ya que debe estar acorde con la reposición por la pérdida sufrida. ¿Y cómo se pierde ese agua del cuerpo? Por la transpiración, la respiración y eliminación de desechos por el aparato digestivo y urinario.

              Dejar a tu cuerpo que te avise de la necesidad que tiene de agua debería ser lo óptimo. Pero con el modo de vida actual, el estímulo sed-hidratación y el de hambre-saciedad lo tenemos distorsionados y, seguramente, cuando tengas sed es que la deshidratación está haciendo mella en tu organismo.

              Identificar síntomas tan comunes como dolores de cabeza o debilidad pueden ser signos de una deshidratación manifiesta. Asegúrate de beber una cantidad importante de agua antes de medicarte si observas la presencia de algunos de estos síntomas.

              Complementos: Melatonina

              Sí, ya sé que la conoces, pero es más que un suplemento para ayudarnos a dormir, ya verás.

              Primero, debes saber que es una hormona, es decir, un señalizador químico que usa tu organismo para realizar una función en una zona determinada (algo normal, no tengas hormonofobia).

              Es producida por uno de nuestros relojes internos, el biológico, para controlar que todos los ritmos de tu organismo funcionen cuando y como deberían.

              Tiene una producción cíclica de 24 horas produciendo su pico máximo entre las 2 y 4 de la madrugada.

              ¿Y qué la hace IMPRESCINDIBLE? Lo es por su acción sobre este reloj biológico. Controla que tus genes y tus proteínas se activen o no según toque, restaurando de este modo los ritmos circadianos, es decir, los ritmos naturales que deberías tener.

              Pero además debes saber que todos los órganos y tejidos del organismo producen melatonina y la usan para defenderse del estrés oxidativo, de la inflamación, del daño mitocondrial. Todo esto son causas del ENVEJECIMIENTO y favorecedores de la aparición de las PATOLOGÍAS ASOCIADAS A LA EDAD.

              Es por lo tanto un gran antioxidante, por lo que sabemos ahora, el más potente que tiene el organismo. Es antiinflamatorio y estimulador de la mitocondria, haciendo que genere más energía y aumente la capacidad defensiva de la célula.

              ¿Y tomada como complemento? Sí, actúa de la misma manera. La administración exógenamente tiene las mismas potentes propiedades que la producida por ti. Sin embargo si queremos optimizar las funciones anteriormente descritas, las dosis que debemos usar deben ser mucho mayores que las clásicas indicadas para tratar los problemas de alteración del sueño.

              Así que ya sabes, normaliza tu producción natural para que tu organismo funcione correctamente o compleméntate si quieres optimizar todas las funciones que hemos comentado.

              Nutrición: ¿Aún con 5 comidas al día?

              ¿Eres un gran deportista que tiene que ingerir 4 o 5 mil kcal al día?, ¿no?… Pues, entonces, no sé por qué comes tantas veces al día. Bueno, sí, porque llevamos años siguiendo este dogma, es lo que siempre nos han dicho: «Haz las 5 comidas al día».

              Comer continuamente a lo largo del día sólo tiene sentido en el contexto que he comentado: necesidad de un superávit calórico porque mi actividad me lo exige. Y, al no poder ingerir tanta cantidad de alimentos en cada comida, la tengo que dividir en 5 o 6 a lo largo del día.

              Y ahora, ¿por qué lo sabemos si antes se decía lo contrario? Porque lo hemos comprobado con el paso del tiempo. Hemos visto, y sufrido, cómo el comer tantas veces no solo no aporta beneficios, si no que, a la larga, nos perjudicará y nos generará problemas digestivos y, por ende en todo tu organismo.

              Para empezar, no deja que tu organismo se mueva sin alimento. Ya sabemos la importancia de movernos en ayunas para obtener la ansiada flexibilidad metabólica, responsable del buen funcionamiento energético del cuerpo.

              Por otro lado interrumpe el Complejo Migratorio Motor, un mecanismo de limpieza que tiene nuestro aparato digestivo que evita que elementos que deberían continuar por el tracto digestivo se queden adheridos a las paredes del intestino.

              Además, mantiene constantemente activo al sistema inmune. El aparato digestivo es la principal puerta de entrada al interior de tu organismo. La función de vigilancia por parte del sistema inmunológico es primordial en esta zona: tiene que estar pendiente, como policía de frontera, de lo que entra. Si mantenemos siempre alerta a nuestros policías, estos se fatigarán y no realizarán correctamente su función.

              Por último, perjudica la secreción de ácido clorhídrico dentro del estómago, algo muy importante si buscamos una correcta asimilación de los alimentos, además de barrera de protección contra la entrada de patógenos, entre otras funciones.

              Por lo tanto, ajusta tus necesidades calóricas a las mínimas comidas posibles. Tres son suficientes, y verás como tu salud, tu rendimiento y tu estética se verán favorecidos.

              Longevidad: Y tú, ¿Qué edad tienes?

              Pues la que pone en el DNI, ya está… bueno si, esta sería la llamada edad cronológica. En realidad tenemos varias edades, pero es la denominada como biológica la que más nos importa, pues es la que hace referencia a la edad de nuestro organismo. Es el punto de mira en el que fijarnos para poder ir evaluando la longevidad.

              La expectativa de vida de las especies animales ya se conoce, los ratones 5 años, las ballenas 220, y el ser humano… Entre 120-125 años. ¿Y como es que no llegamos a esta edad? Y sobre todo ¿Por qué llegamos a la vejez decrépitos y sin salud?

              Hay que partir de la base que todo ser humano, al igual que aparato electrónico, sufrimos una senescencia programada, muerte programada. Estamos sujetos al ciclo vital; nacemos, crecemos, nos reproducimos y morimos. Y… ¿Cuándo dicta la Naturaleza que llega la hora de tu «eliminación programada»?… cuando ya te has reproducido, a partir de tu década de los 30-40 años. Desde el punto de vista de la Naturaleza eres un consumidor de recursos. Tus órganos y tejidos van envejeciendo lenta pero inexorablemente, al igual que tus hormonas, las responsables químicas de llevar las órdenes y la información. Aceptar este proceso es necesario y saludable.

              Y leyendo esto, que hago? si de todas maneras voy a ser eliminado por la Madre Naturaleza?…Pues depende de como quieras vivir los años que resten a tu existencia, lo más sano, vital, y fuerte posible; o irte 20 años antes de lo programado, enfermo, decrépito y teniendo que recibir cuidados por no ser capaz de valerte por ti mismo. Y sirva de reflexión personal…es este precisamente el camino que marca la sociedad actual. ¿Cuántas personas mayores de 65 años conoces que no estén enfermas? ¿A que pocas? pues ese no es el estado normal que debería tener una persona mayor.

              ¡Revélate con los cánones que la sociedad nos marca si no quieres vivir enfermo y polimedicado hasta el final de tus días! Y a la Madre Naturaleza le diremos que vamos a estar todo lo fuertes y sanos que nos permita nuestro organismo, y nuestra edad biológica será 10 años menor que la de nuestro DNI.

              Vale, suena bien… y esto como lo voy haciendo?

              Mira, te nombro una serie de consejos que los iremos desgranando en artículos posteriores, pero que puedes ir implementando ya:

              • Muévete todos los días
              • Periodiza entrenamientos
              • Organiza los macros en tu alimentación, ajustando los hidratos de carbono a tu actividad física.
              • Espacia las comidas. Periodiza ayunos.
              • Evita tóxicos
              • Descansa
              • Hidrátate y exponte al sol
              • Mide y controla tus parámetros de salud
              • Ten un objetivo en la vida. Busca la felicidad tuya y la de los demás.
              • Optimiza tu nutrición con complementos
              • Equilibra tu sistema hormonal
              • Aprende cómo mejorar tu salud o pide ayuda a un profesional
              • Y como ya hemos comentado, acepta el envejecimiento como un proceso natural, inevitable y necesario para la especie. Pero ¡NO TE CONFORMES! lucha contra él para evitar un prematuro deterioro.

                Longevidad: La vida por delante

                ¿Y si te dijera que todas las grandes empresas como Google, Microsoft, Apple, Facebook, Amazon y grandes Universidades como Harvard tienen un departamento propio con inversiones millonarias para el estudio de cómo revertir el envejecimiento o eliminar la muerte? ¿Lo sabías? Pues sí… Todos se han apuntado a buscar el elixir de la eterna juventud. Y es que, a día de hoy, la pregunta no es si se puede realizar, sino cuándo se hará.

                Ya han demostrado los científicos la posibilidad, falta el paso para llevar esas investigaciones realizadas en laboratorios al terreno humano. Gracias a los dispositivos tecnológicos de última generación, la secuenciación del genoma humano, el «Big Data«(*) o la actualmente en boga IA (Inteligencia Artificial), auguran que no van a pasar muchas décadas para vencer al envejecimiento. Y es que el mundo de las tecnologías aplicadas a este campo avanza a ritmo exponencial. Grandes cambios están por llegar, inimaginables para la mayoría de nosotros y más propias de películas de ciencia ficción.

                ¿Y por qué este interés? Porque han constatado que es el envejecimiento la causa fundamental de la mayoría de las muertes por enfermedad que nos acechan en la actualidad (cardiovasculares, metabólicas, tumores, degenerativas…). Que aún consiguiendo curar, por ejemplo, la que es la primera causa de muertes en el mundo, las cardiovasculares (poco probable dicho sea de paso, ya que han mejorado en tratamientos e intervenciones pero siguen sin saber cuál es el origen primario de por qué suceden), la esperanza de vida no aumentaría demasiado. Las personas morirían por todas aquellas que las siguen en número: alzheimer, demencia, cáncer…

                Y estamos tan avanzados en este campo que los científicos han conseguido extender la vida y la salud de roedores y algunos peces… del ¡30 al 59%! Aplicado en humanos sería duplicar la esperanza de vida actual pudiendo llegar la mayoría de las personas a 140 años.

                Sí, me dirás que los animales de laboratorio son una cosa pero los humanos otra. Pues en humanos ya han logrado replicar células, tejidos e incluso órganos. En Japón actualmente han logrado devolver la visión a un ojo ciego, así que el desarrollo está asegurado en este campo. Las generaciones futuras verán y serán receptores de todos estos progresos y los que pertenecemos a esta, nos queda mantenernos vivos y todo lo saludables posibles para poder optar a la aplicación de esta ciencia. Tenemos conocimiento para ello, mantente informado para poder implementarlos en ti.

                (*)El Big Data son el conjunto de tecnologías que han sido creadas para recopilar, analizar y gestionar los datos que generan los usuarios de Internet.

                Entrenamiento: Actividad física us entrenamiento

                Hoy he salido a jugar un rato a balonmano con mi hijo. Salto, corro, sudo, me muevo. Otro día salgo a andar, otro a montar en bici, o voy al gym y hago un circuito… en fin me muevo. Perfecto para la salud, con los múltiples beneficios de los que ya hemos hablado. Pero…¿Estoy entrenando?… No! No lo estoy. Estoy haciendo actividad física.

                Es importante clarificar términos si quiero obtener los beneficios deseados.

                El entrenamiento es un estresor (hormético) y produce en principio un efecto negativo. Tu nivel de estabilidad se deprime porque rebasa inicialmente la capacidad que tiene el organismo de soportarlo; es intenso, me cansa, produce roturas musculares, me inflama…

                Pero con el descanso adecuado y los nutrientes necesarios, tu organismo realiza un proceso de adaptación para que cuando vuelva a aparecer este estrés, estés más fuerte y preparado para soportarlo.

                ¿Puedo entonces entrenar sin tener presente los otros factores mencionados? (Descanso y nutrición)… No! No permitiré el proceso adaptativo, por lo que lejos de estar más fuerte preparado, mis capacidades físicas irán decayendo, hasta llegar de manera irremediable a la lesión o la enfermedad.

                Por lo tanto, actividad física como mínimo 150 minutos semanales según la OMS, aunque cuanto más hagas, mejor. Y el entrenamiento controlado, programado y adecuado a mi edad, mis peculiaridades y mis objetivos.

                Salud: Primero no te hagas daño

                Estamos rodeados de tóxicos, no hace falta que te lo diga. Los tenemos por todos lados, es uno de los acompañantes que llevamos en el asiento de pasajero del progreso.

                Hablamos de tener un estilo de vida saludable cuando quizás lo primero que deberíamos hacer es ensuciar lo menos posible nuestra casa, y así no tener luego que hacer grandes esfuerzos al limpiarla.

                Y evidentemente hay muchos tóxicos, sobre todo ambientales, con los que podemos hacer poco al respecto, sobre todo viviendo en zonas urbanas. Pero podemos tomar otras medidas en otras áreas que a la larga nos pueden ayudar mucho a que no se acumule esa porquería en nuestra casa, evitando que se depositen en rincones ocultos, y que finalmente aparezcan en tu organismo intoxicación, mal funcionamiento, enfermedades, muerte celular prematura…

                Sencillas medidas que podemos tomas al respecto son:

                Ventilar la casa a diario. Abierto todo, cuanto más, mejor.

                Usar sustancias libres de tóxicos, en la limpieza del hogar y en tu higiene personal. Actualmente puedes encontralos en muchos de los  grandes comercios, solo tienes que buscar el sello eco. (En especial para las chicas que usan a diario tantos productos llenos de tóxicos en la cara).

                Comer alimentos de verdad y no procesados (cuantos menos ingredientes mejor), y a ser posible de producción ecológica.

                Limitar la compra de alimentos envasados. Si lo haces, mejor en cristal, o cerámica.

                No usar envases de plástico para guardar comida y mucho menos para calentar al micro. Usa tappers de cristal. Como norma general evita los plásticos en casa.

                Apagar el wifi cuando vayas a dormir, y procurar no tener el móvil en la mesita de noche.

                Salud: Tu salud depende de tu seguridad

                Comes bien, tomas tus suplementos, haces deporte, disfrutas de la familia, tu economía está controlada, en fin…Todo en orden…Y de repente, puedes verte en un hospital, herido y con pronóstico reservado.

                Y esto por qué? Porque tú seguridad personal no depende solo de ti. Y por desgracia, es algo normal, lo vemos a diario. Pero nos han ido adoctrinando para pensar que estamos seguros, que no hay peligros, que para cuidar de tu seguridad ya esta Papá Estado.

                Hasta que…te pasa, a ti o alguien cercano y piensas ¿Cómo ocurre esto en la sociedad en la que estamos?

                Bueno, pues mira…¿a que tienes seguro de coche? Pagas, inviertes en él por si alguna vez tienes un accidente. Y si no lo tuvieras, es cuando vienen los problemas.

                Pues de igual manera tienes que invertir en tu seguridad. Porque alguna vez en tu vida vas a tener que usarlo. Y cuando tengas algún evento que comprometa tu seguridad, o la de algún familiar, ya verás como te habrás alegrado de haber invertido.

                Acumula conocimiento para ir llevándolo en esa mochila imaginaria. Si tienes la oportunidad, interésate, practica cualquier sistema de defensa, observa como se comportan otros en esas situaciones. Se consciente de que estas cosas suceden y que tú puedes ser la próxima víctima de una agresión. Y si…ve tranquilo por las calles, pero sabiendo por donde caminas. La calle no es el círculo de seguridad que es tu hogar en el que puedes estar absorto y en tu mundo, hay peligros.

                Así que tanto si prácticas defensa personal, como si no, asienta las bases de una buena seguridad. En la calle no estas en tu mundo, estás tranquilo y relajado pero pendiente de lo que te rodea. Y evita en la medida de lo posible, lugares y situaciones que puedan comprometer tu seguridad.

                Salud: Deja reparar tu lesión

                ¿Te acuerdas de tu última lesión? Aquella que te dejó inmovilizado varias semanas? Seguro que como muchos aplicaste el protocolo establecido hasta entonces; Reposo, HIelo, Compresión, Elevación (RICE en inglés).

                Olvídate de esto en tu próximo esguince, lesión tendinosa o muscular está obsoleto… aunque aún muchos profesionales de la salud no actualizados sigan recomendándolo (diferenciar de la lesión ósea).

                El protocolo aplicable en estos casos, siguiendo con los acrónimos en inglés sería el PEACE and LOVE:

                Protección, Elevación, Antiinflamatorios NO, Compresión, Educación (PEACE). Load (carga), Optimismo, Vascularización, Ejercicios (LOVE).

                Vale… te los resumo. Se trata de:

                Colocar vendaje compresivo o tapping.

                Mínimo reposo, moviéndote en función de lo que te permita el dolor y… lo antes posible!

                Cuando permanezcamos en reposo, tener el miembro elevado por encima de nuestro corazón.

                No tomar antiinflamatorios (ni fármacos, ni hielo).

                En cuanto el dolor lo permita, ejercicio cardiovascular y ejercicios específicos con estiramientos adecuados.

                Y confianza y seguridad en que el proceso va durar poco (comunicación indirecta a nuestro cerebro).

                ¿Y por que no tomar los antiinflamatorios tan recomendados? Porque interrumpimos la acción de recuperación que realiza nuestro sistema inmune. Si, que por si no lo sabías también se encarga de la reparación de la lesión.

                Necesito una inflamación rápida, aguda y potente para que acudan todas las células inmunes a la zona y se creen vasos sanguíneos para la llegada de nutrientes reparadores.

                Si corto este proceso, estoy indicando que no hace falta que vengan todos, que no es tan importante, por lo que como es lógico, la recuperación se alargará al tener menos «personal» trabajando.

                Además pasado este estado inicial, estos señalizadores, se encargarán de comunicar el final de la inflamación (llegada de nutrientes y personal), y comenzar el proceso de reparación y resolución del problema (Resoleómica).

                Y como Fin de Fiesta, otro apunte. Si los trabajadores no tienen el material de construcción necesario para reparar, pregúntame cuánto tiempo van a tardar. De ahí lo imprescindible de acompañar este proceso con la aportación de los nutrientes necesarios.

                Longevidad: La enfermedad del envejecimiento

                Desde hace tiempo ya se hablaba de esto,  pero actualmente es un concepto publicado a boca llena en los círculos antiaging. El envejecimiento se considera una enfermedad con la que todos nacemos.

                Podemos entender el envejecimiento de dos maneras; la tradicional, como un proceso natural inevitable que hay que asumir, o bien como una enfermedad contra la que puedo aplicar el conocimiento actual para frenarla e incluso revertirla.

                Y ya… Me dirás eso es imposible. Los científicos dedicados a este campo afirman «el envejecimiento es inexorable pero la longevidad es tratable». Y es aquí, en el concepto de LONGEVIDAD SALUDABLE, (tener una vida larga llena de salud y vitalidad) donde tenemos que enfatizar nuestras acciones.

                La idea es NO asumir este proceso. Si lo hago acepto tener todas las enfermedades que surjen cuando la Naturaleza entiende que ya has cumplido tu función… mantener la especie. Son las llamadas ENFERMEDADES ASOCIADAS AL ENVEJECIMIENTO, estás que se disparan a partir de los 35-40 años.

                A día de hoy hay mucho conocimiento para poner en práctica y vivir saludablemente muchos años. De hecho se publica ya, que la esperanza de vida aumenta 3 meses cada año que va pasando. Es decir, si a los 50 años mi esperanza de vida es de 80, a los 54 será de 81, así cuando llegue a los 80, mi esperanza de vida se habrá alargado hasta los 88 años.

                Tu decides como quieres llegar a esta edad, enfermo, decrépito, sin energía, o siendo activo, enérgico, con masa muscular, libre de dolores y aparentando muchos menos años.

                La idea es morirse estando lo más fuerte, activo y atractivo posible, y sobre todo, rebosante de vitalidad.

                Salud: Tus Batallas Internas

                El arte de la medicina consiste en distraer a los pacientes mientras la naturaleza cura las enfermedades

                Voltaire

                ¿Sabes cuánta energía necesita tu sistema inmunológico para afrontar una infección? Si, necesita mucha.

                Existe una competencia entre tus organos para obtener los recursos disponibles y realizar sus funciones, y de todos el cerebro es que se lleva la palma. Durante el día necesita mucha energía para dirigir todo tu organismo.

                Es solo por la noche, cuando duermes, y tu cerebro está trabajando de otra manera, cuando tu sistema inmune puede usar toda ésta energía para recuperarse, armarse, o aprender de cara a futuros enfrentamientos.

                Por eso, cuando estamos enfermos te manifiesta síntomas (malestar, dolor, aumento de temperatura, falta de apetito…) para que te pares, descanses, estés acostado, no comas… y así poder usar toda la energía posible para afrontar literalmente la batalla que tiene por delante.

                En procesos infecciosos, no tenemos déficits de Frenadol, tenemos que DESCANSAR Y DORMIR.

                Los antigripales NO TE CURAN, enmascaran los síntomas mencionados. Si tomo algo que oculte este malestar y sigo con mi rutina diaria, hará que todo este proceso se alargue en el tiempo. No estarás proporcionándole a tu organismo lo que te está pidiendo.

                Con los fármacos hay que conocer su función, efectos secundarios (que todos tienen) y saber en qué contexto tomarlos. Personalmente sólo los usaría si tengo SÍ o SÍ que continuar con mi ritmo de vida, o  si me van a permitir descansar mejor. Que como te he comentado, es este descanso, junto con el apoyo de micronutrientes, lo único que te va a curar.

                Entrenamiento: Corpore sano in Mente sana

                Quieres ser más inteligente? Pues la solución no está solo en hacer sudokus. Haciéndolos mejorarás la capacidad de hacer operaciones matemáticas mentales, ¡serás un hacha haciendo sudokus!. Pero lo cierto es que la única manera demostrada de mejora de la CAPACIDAD COGNITIVA es… ¡hacer ejercicio!

                El ejercicio produce aumento de NEURONAS en zonas de tanta importancia como el hipocampo (donde se sitúa nada más y nada menos que el aprendizaje y la memoria). Aumenta el tamaño de ellas, mejora su supervivencia, e incrementa la eficacia en la comunicación interneuronal (aspecto más importante en el pensamiento). Ademas de acrecentar la actividad mitocondrial, volviéndolas más eficientes energéticamente.

                Y esto piénsalo, tiene su sentido. Imagina el cerebro de nuestros ancestros cuando tenían que salir a buscar comida fuera de sus cavernas. Tenían que estar pendientes de muchos estimulos (memorizar el camino, acecho de depredadores, rastro de animales, ruidos, imágenes…).Nuestros cerebros evolucionaron en un medio ambiente con el movimiento, así nos hicimos más listos.

                Ya sabes, ejercicio de vital importancia a cualquier edad. Y si estás pensando en formar familia o ya ejerces la patria potestad, dos puntualizaciones:

                1-Heredamos efectos epigenéticos (aquello que hablamos en la entrada anterior que condicionan nuestros genes), tanto positivos como negativos. Tu descendencia (y se estudia que la de sus hijos), tendrán las mismas mejoras cerebrales que padres que habían hecho ejercicio. No recibirán este regalo si no lo hiciste.

                2- Como educadores… piensa muy bien antes de castigar a tus hijos privandoles del deporte. Les estás suprimiendo la oportunidad de mejorar capacidades físicas (coordinación, habilidad motriz, fuerza, resistencia…), Habilidades sociales, y mejoras COGNITIVAS E INTELECTUALES. En definitiva, muchos más beneficios que apuntarlos a clase de francés.

                Salud: Que la lotería no te toque

                Todos sabemos que estamos regidos por nuestra secuencia genética que, cuál director de orquesta, va dirigiendo nuestro desarrollo a lo largo de los años. Pero esta explicación no puede ser motivo de inacción y dejarme llevar por la sentencia de… «no se puede hacer nada porque está en tus genes».

                Vamos a referirnos a una de estas enfermedades que tradicionalmente ha sido identificada como dependiente del genoma, el cáncer. Temible nombre que aglutina un gran número de enfermedades, diferentes todas ellas, con similares características en cuanto a formación, desarrollo, progresión y extensión.

                Pues bien, tenemos YA la fatídica estadística que nos dice que en los próximos años, una de cada dos personas va ser diagnosticada alguna vez en su vida con este temible diagnostico.

                Si está en mis genes no puedo hacer nada, me tocó, como afortunado en la Lotería de Navidad. Bueno…No del todo. También debes saber que el 40% de estas enfermedades pueden ser evitadas por el estilo de vida. Y ¿por qué? porque a día de hoy también está bien descrito por la ciencia cómo esos genes y todos los que tengo, se activan o no (se silencian) a modo de interruptor de luz, por nuestros hábitos de vida (lo que comemos, la exposición a tóxicos, nuestras emociones, ejercicio físico, exposición solar…) de esto nos habla la EPIGENÉTICA. Ciencia que literalmente dice «lo que está por encima de la genética».

                Se trata de entender esta enfermedad como la lotería mencionada. Si llevas décimos puede que te toque, y también puedo llevarlos y que no me toque nunca.

                Pero y ¿si ya «me tocó»?… la buena noticia es que puedo hacer mucho para evitar su progresión y ayudar en el proceso de eliminación y extensión por otros tejidos.

                Si te encuentras en esta situación y tu oncólogo te dice que da igual lo que hagas, busca a otro, pues no es un oncólogo, es un quimioterapeúta. Basa su tratamiento exclusivamente en la farmacología (el veneno para la célula tumoral), siendo esto sólo una de las piezas del gran puzzle que es tu salud… No te conformes, infórmate, empodérate y busca tu oncólogo integrativo.

                Entrenamiento: No entrenes más, entrena mejor

                No existe organismo sano que no entrene. Esta máxima del Fitness la sabías ¿a que sí? pues al lío, a entrenar mucho si quieres mantenerte joven, fuerte, y saludable. Pero…¿Cuánto entrenar? ¿Cuánto más, mejor? ¿Uso la rutina que hice con 20 años que me puso tan fuerte? ¿Hago el entrenamiento de la modelo con cuerpazo que inunda Instagram?

                Pues siento ser el mensajero de otras premisas que también se aplican en este Sector; «Más no es mejor» o, «En la dosis está el veneno».

                Y…¿por qué? Si entrenar es bueno ¿no? Pues no, el entrenamiento no es bueno. El entrenamiento es un estresor, un elemento que altera nuestro estado de tranquilidad, TU equilibrio, que es lo que tu organismo busca, mantenerte tranquilo, estable y cómodo.

                Entonces…¿Para que vale entrenar? Lo beneficioso del entrenamiento son las adaptaciones que hace tu organismo para hacer frente a este estresor.

                Debe haber un equilibrio entre mis entrenamientos y el estilo de vida que llevo. El organismo será capaz así de compensar este estrés y producir las adaptaciones positivas que busco. De lo contrario, no se adaptará y en lugar de estar más fuerte y sano, podrá ser el motivo de sintomatologías como el envejecimiento prematuro, lesiones recurrentes, infecciones e incluso enfermar.

                Y entonces…¿Cuánto entreno? No existe una receta universal para todo el mundo, ya que hay que analizar el estilo de vida personal, la edad, hábitos, dolencias, emociones… y apoyar con nutrientes esenciales y descanso obligatorio.

                El objetivo es ir consiguiendo la DME (la dosis mínima efectiva). Ésta que nos proporcionará los innumerables beneficios que la actividad física tiene, sin los perjuicios que nos pudiera ocasionar una inadecuada respuesta adaptativa.

                Mira como es tu día a día y sólo entonces planifica y estructura tus entrenamientos. Apóyalo con los nutrientes necesarios, realizando el descanso obligatorio y así obtener tu DEM.

                Complementos: Creatina, más allá de la fuerza

                Hace 25 años cuando el Monohidrato de Creatina llegó a nuestras manos se propagaban las maravillosas virtudes que tenía, unido a la l-glutamina, como el verdadero elixir para el desarrollo muscular. Se le atribuían resultados comparables al uso suave de fármacos destinados a este fín. Evidentemente fue marketing de la industria suplementaria.

                Lo cierto es que desde los años 60 hasta ahora se ha coronado como el rey de los complementos nutricionales en el terreno de del rendimiento deportivo. Y bien ganado que tiene su puesto, ya que ha demostrado con creces como influye en el rendimiento y aspecto muscular, proporcionando ese plus de intensidad y fuerza en los ejercicios de corta duración. Ademas favorece el llenado de las células musculares de agua, lugar donde tiene que acumularse para darnos ese aspecto de músculos densos. Todo esto sin efectos secundarios en personas sanas.

                Actualmente la demanda de la creatina, especialmente del Monohidrato de Creatina con sello Creapure (certificado extra que asegura que está libre de impurezas), se ha disparado y con ello, claro está, su precio.

                Y ¿por qué?… por dos motivos; el primero, por la generalización del uso de complementos nutricionales por deportistas de todas la edades que buscan la mejora en el rendimiento. Y el segundo y más novedoso, por el descubrimiento de la existencia de reserva de creatina a nivel cerebral.

                Sí, el cerebro necesita pequeñas cantidades de creatina que normalmente sintetizará de la ingesta alimentaria. ¿Pero que ocurre cuando estamos sometidos a periodos de mayor estrés cerebral? (estudio, trabajo, depresión…) o ¿Cuándo haya una menor asimilación debido a la edad? pues eso, que el rendimiento cerebral no será el óptimo.

                Creatina en forma de Monohidrato por ser la que más evidencia tiene y si puedes con sello Creapure. Optimizará el rendimiento no sólo muscular, si no también de nuestro director principal… el cerebro.

                Nutrición: ¿Dulce Navidad?

                ¿Eres de los que temen llegar a estas fiestas por lo excesos que se producen? Tienes en la cabeza las comidas, cómo me voy a controlar, cómo voy a llevar la dieta tal o cual que sigo ¿Y los entrenamientos? ¿Cómo lo vaya a hacer con tantos eventos sociales y días festivos?

                Mi recomendación es que TE OLVIDES, si… olvídate. Igual de importante es permanecer firme en los momentos indicados, que saber desconectar cuando toca.

                Tenemos que tener una perspectiva más amplia de nuestro proceso de cambio. En un año entero tenemos que tener periodos en los que apretamos en todas las variables para producir ese pico de intensidad que genere resultados, pero también bajar el pie del acelerador en otros.

                Sin momentos de desconexión durante un ciclo largo, es muy difícil asegurar el resultado final deseado. Estos momentos de meseta en toda preparación son, por lo tanto, necesarios. Y qué mejor momento que hacerlo ahora en Navidades.

                Baja tu ritmo de entrenamiento. No importa si realizas menos sesiones en estos días, y deja las comidas especiales para el DISFRUTE. No te controles, pásalo bien, socializa, come todo aquello de lo que, con buen criterio, te pribas durante el año.

                Esto producirá, sin tú percibirlo, un reseteo a nivel mental y hormonal que dará el pistoletazo de salida a un nuevo ciclo de mejoras.

                Y bueno, dicho esto, haz que sean 4 o 5 días de comidas especiales no un mes entero, que te veo venir.

                Salud: Un león en tu vida

                «No se ya ni que comer porque todo me sienta mal».

                Y te has preguntado ¿Qué ritmo de vida llevas?¿ Demasiado estrés? Pues efectivamente… Si te persigue un león no puedes digerir. Y el caso es que tu cuerpo no diferencia entre un león, de entrenamientos extenuantes, un jefe acosador, o de relaciones sentimentales tormentosas. La reacción es la misma. El sistema nervioso usa la vía que tiene para enfrentarse a estas situaciones…entra en modo supervivencia, luchador.

                Y es normal, es para lo que está preparado… siempre y cuando sean acciones puntuales. El problema surge cuando el león que me persigue lo hace a diario. El organismo en este estado bloquea todas las acciones digestivas (y otras), y piensa «necesito enfocar toda la energía en enfrentarme a este peligro, no es momento para ponerme a guardar».

                Me alimento en estado de tranquilidad, que es cuando se produce la absorción. Y si hay situaciones habituales que te inquietan por periodos largos de tiempo, sería lo primero que tendrías que resolver.

                Cuando vayas a comer, párate a pensar en que situación te encuentras y mira si tienes que tranquilizarte antes. Y muy importante… ¡no comas con prisas!.

                Controlando esto, puedes evitar mala absorción digestiva en un primer momento y problemas de salud más complejos, característicos de la vida actual, en un futuro.

                Nutrición: Mi dosis de azúcar

                Todo el mundo tiene su veneno, el mío es el azúcar

                Photo by Vilnis Husko on Pexels.com
                Derrick Rose. Atleta

                ¿Eres un deportista que realiza grandes entrenamientos con ejercicios de alta intensidad? entonces NO, no necesitas hidratos de carbono para vivir.

                Pero…¿el cerebro no necesita azúcar? El cerebro es el niño pequeño de nuestros órganos, adora el dulce como niño pequeño que es. Si se lo damos será lo primero que consumirá, pero que le guste no es necesariamente que sea lo óptimo para él. Y si no necesita azúcar ¿que usa? El 80% de sus necesidades van a provenir de cuerpos cetónicos, moléculas provenientes de la descomposición de los ácidos grasos y sólo el 20% restante sería glucosa.

                Tanto para ese 20% del cerebro como para los eritrocitos, médula espinal, córnea, cristalino o retina que son tejidos glucodependientes, el organismo tiene medios para obtener la energía que necesitan. Este proceso para la obtención de glucosa sin injerir hidratos de carbono se llama Gluconeogénesis o Síntesis de Novo, y obtiene glucosa de los otros dos macronutrientes, proteínas y grasas.

                Por lo tanto se puede vivir sin el consumo de hidratos de carbono. Este macronutriente es el único del que podríamos prescindir para el mantenimiento de la especie (y así ha sido), de proteínas y grasas no. Estos realizan otras funciones esenciales, además de la energética citada, incompatibles con la vida en su ausencia.

                Entonces Marcos, ¿elimino los hidratos de carbono de mi alimentación? No necesariamente. Entiende su única función energética e incorpora la justa cantidad de aquellos que consideramos saludables en función de tus necesidades. Y por supuesto si tienes alguna alteración con su metabolismo (resistencia o cualquier variante de diabetes), restríngelos al máximo. Pero bueno, este es otro tema que dejamos para otro momento que hay bastante que hablar.

                Cuento sobre la suerte.

                BUENA SUERTE, MALA SUERTE

                Una historia china habla de un anciano labrador que un día de verano, vió como un precioso caballo salvaje descendía de las montañas a buscar comida y bebida a la aldea.

                Quiso el destino que el animal fuera a parar al establo del anciano, donde encontró la comida y la bebida deseada. El hijo del anciano, al verlo, decidió cerrar la puerta de la cuadra para impedir su salida, quedando el animal allí dentro.

                La noticia corrió a toda velocidad por la aldea y los vecinos fueron a felicitar al anciano labrador y a su hijo por la gran suerte que habían tenido.

                Al felicitarles, el labrador les replicó: “¿Buena suerte? ¿Mala suerte? ¡Quién sabe!”. Y no entendieron…

                Al dia siguiente, el caballo ya saciado, logró saltar la valla y regresó a las montañas. Cuando los vecinos del anciano labrador se acercaron para lamentar su desgracia, éste les replicó: “¿Mala suerte? ¿Buena suerte? ¡Quién sabe!”. Y volvieron a no entender…

                Una semana después, el caballo regresó de las montañas trayendo consigo una caballada inmensa y llevándoles a ese establo donde sabía que encontraría alimento y agua. ¡Los vecinos no lo podían creer! Corrieron a felicitar al labrador por su extraordinaria buena suerte. Pero éste, de nuevo les respondió: “¿Buena suerte? ¿Mala suerte? ¡Quién sabe!”. Y los vecinos, ahora sí, pensaron que el anciano no estaba bien de la cabeza.

                Al día siguiente, el hijo del labrador intentó domar al caballo que había llegado por primera vez. El joven lo montó para dominarlo pero el animal se encabritó y lo pateó, rompiéndole los huesos de brazos y piernas. Naturalmente, todo el mundo consideró aquello como una verdadera desgracia. No así el labrador, quien se limitó a decir: “¿Mala suerte? ¿Buena suerte? ¡Quién sabe!”.

                Pasaron unas semanas, cuando el ejército entró en el poblado para reclutar a todos los jóvenes para partir a la guerra que se había declarado. Cuando vieron al hijo del labrador en tan mal estado, no lo molestaron y lo dejaron allí. Los vecinos fueron a ver al anciano labrador a expresarle la enorme buena suerte que había tenido el joven al no tener que partir hacia una guerra. A lo que el longevo sabio volvió a responder: «¿Buena suerte? ¿Mala suerte? ¡Quién sabe!».

                Un cuento sobre el que merece la pena reflexionar. Y es que, a lo largo de la vida tendremos situaciones que a pesar de no ser agradables en un principio, con la perspectiva del tiempo, las verenos de otra manera y quizás, agradeceremos.

                Salud: Tu muralla defensiva

                «El que bien come y bien digiere, sólo de viejo se muere».

                ¿A que ya sabes donde se encuentran el 80% de tus células inmunológicas? sí, eso es, en el INTESTINO. Y por qué es así? porque es la superficie de tu organismo con más exposición al exterior. Son 200m cuadrados frente al segundo órgano en extensión que es la piel con 5m cuadrados. Por esto, como muralla de castillo, es donde tu cuerpo debe acumular más soldados para su defensa.

                Estos soldados están preparados para los continuos ataques breves que recibimos a diario, es lo normal, breves y respuestas contundentes de nuestros soldados. Pero ¿y si literalmente estamos sufriendo un asedio?,¿ese ataque continuo y permanente que no permite el descanso de nuestros defensores?. Pues eso que se fatigan, se cansan, produciendo pérdida en la estructura de nuestra muralla de protección que es el intestino, y por tanto permitiendo el paso de elementos que no deben entrar, generando INFLAMACIÓN CONSTANTE DE BAJO GRADO.

                Inflamación de bajo grado lleva a activación constante del sistema inmune, repercutiendo no sólo a nivel intestinal, con síntomas propios de una inflamación a nivel del aparato digestivo (gases, malas digestiones, estreñimiento, diarreas…), sino que repercute en otras partes del cuerpo por vía sanguínea y/o linfática (problemas en piel, migrañas, ansiedad, trastornos de sueño…) y todo esto en primeras instancias, ya que estamos generando el caldo de cultivo para la aparición de ALERGIAS, ENFERMEDADES AUTOINMUNES, y otras enfermedades más difíciles y problemáticas.

                Cuida tu aparato digestivo , es el centro de tu salud.

                Entrenamiento: ¿Por qué peso más ahora que estoy entrenando?

                Cuando iniciamos un plan de entrenamiento acompañado de alimentación específica con el objetivo de mejorar nuestra estética corporal, tenemos que tener presente que lo que buscamos es la llamada «recomposición corporal». En ella tratamos de disminuir el porcentaje graso y aumentar el tono muscular, transformando nuestro cuerpo en uno más esbelto, estético y saludable.

                Es normal que, sobre todo al inicio, después de una inactividad, el peso sea un factor que nos desconcierta, ya que con mucha probabilidad no descenderá e incluso aumentará.

                Esto es debido al trabajo muscular ejercido sobre los vientres musculares ejercitados, que producirá un desarrollo más evidente en primeras instancias. La pérdida de grasa se va a ir produciendo (según la alimentación pautada), pero siempre va a pesar más este desarrollo muscular.

                Por este motivo, el peso NO debe ser el parámetro de referencia en esta primera etapa de trabajo, tenemos otros por los que guiarnos para ir viendo la evolución (sensaciones, mediciones de perímetros, fuerza entrenando, comparación de imágenes, efecto ropa puesta…).

                Entrena, aliméntate en función a tu esfuerzo y… DA TIEMPO AL PROCESO.

                Salud: Mi gran enemiga la inflamación

                Mi gran enemiga la inflamación

                ¿Es una reacción que realiza nuestro organismo para fastidiarnos?

                Breve reflexión sobre el proceso inflamatorio agudo, ese que sufrimos tras un golpe o torcedura. ¿Es realmente perjudicial y hay que suprimir a toda costa?, ¿O es un mecanismo que tiene tu cuerpo para solventar él mismo la recuperación?.

                Bien, tenemos dolor (para evitar que muevas el miembro afectado) y tumor (acumulo de sangre para que lleguen nutrientes reparadores y actuación del sistema inmunológico como protector).

                ¿Debo entonces romper este proceso fisiológico reparador que existe con antiinflamatorios? Si quieres una rápida recuperación no. Algún analgésico puntual para el dolor no soportable, pero no antiinflamatorios como primera acción.

                Recuerda diferenciar la inflamación amiga de la enemiga.

                Entrenamiento: ¿Juegas a Fútbol o a Fútbol Sala?

                ¿Fuerte y musculado con los sistemas tradicionales de culturismo?

                La verdad es que al empezara a entrenar obtendrás ciertos resultados hagas lo que hagas. Pero pasado un tiempo, una vez adaptado, los objetivos que tienes en mente NO llegarán. Y la razón es porque estos planes no están diseñados para optimizar las ganancias en personas no fármaco-asistidas. Los hemos estado copiando durante décadas pensando en que nuestros cuerpos se parecerían a los físicos de los atletas de las portadas, obteniendo frustración y sensación de pérdida de tiempo. La variable fundamental que no nos cuentan para estos grandes cambios físicos, es el secreto farmacológico. Si esta es tu opción, perfecto, pero para un deportista natural la cosa cambia.

                Por este motivo tienes que diferenciar en jugar a Fútbol o a Fútbol Sala, se parecen pero no es igual. De igual modo tienes que preguntarte ¿hago Culturismo o Culturismo Natural?

                La solución para el progreso natural no está en seguir rutinas tipo Weider o similares, está en el ajuste correcto a tu día a día (y a tu edad) del volumen e intensidad de los entrenamientos. Practica el Power-Culturismo… «Debes parecer fuerte, y ser fuerte».

                Nutrición: Tortitas Keto

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                INGREDIENTES:
                2 huevos
                20 grs agua templada o temperatura ambiente
                2 grs canela (al gusto)
                100 grs harina de almendras (en polvo)
                15 grs proteínas de suero
                1 pizca sal
                1 cda aceite de coco (ghee o AOVE)

                Mezclamos todos los ingredientes. Echamos en sartén antiadherente y tapamos. Cuando salgan pequeñas burbujas estara lista para voltear.