
Cuando iniciamos un plan de entrenamiento acompañado de alimentación específica con el objetivo de mejorar nuestra estética corporal, tenemos que tener presente que lo que buscamos es la llamada «recomposición corporal». En ella tratamos de disminuir el porcentaje graso y aumentar el tono muscular, transformando nuestro cuerpo en uno más esbelto, estético y saludable.
Es normal que, sobre todo al inicio, después de una inactividad, el peso sea un factor que nos desconcierta, ya que con mucha probabilidad no descenderá e incluso aumentará.
Esto es debido al trabajo muscular ejercido sobre los vientres musculares ejercitados, que producirá un desarrollo más evidente en primeras instancias. La pérdida de grasa se va a ir produciendo (según la alimentación pautada), pero siempre va a pesar más este desarrollo muscular.
Por este motivo, el peso NO debe ser el parámetro de referencia en esta primera etapa de trabajo, tenemos otros por los que guiarnos para ir viendo la evolución (sensaciones, mediciones de perímetros, fuerza entrenando, comparación de imágenes, efecto ropa puesta…).
Entrena, aliméntate en función a tu esfuerzo y… DA TIEMPO AL PROCESO.
