
Todos sabemos que estamos regidos por nuestra secuencia genética que, cuál director de orquesta, va dirigiendo nuestro desarrollo a lo largo de los años. Pero esta explicación no puede ser motivo de inacción y dejarme llevar por la sentencia de… «no se puede hacer nada porque está en tus genes».
Vamos a referirnos a una de estas enfermedades que tradicionalmente ha sido identificada como dependiente del genoma, el cáncer. Temible nombre que aglutina un gran número de enfermedades, diferentes todas ellas, con similares características en cuanto a formación, desarrollo, progresión y extensión.
Pues bien, tenemos YA la fatídica estadística que nos dice que en los próximos años, una de cada dos personas va ser diagnosticada alguna vez en su vida con este temible diagnostico.
Si está en mis genes no puedo hacer nada, me tocó, como afortunado en la Lotería de Navidad. Bueno…No del todo. También debes saber que el 40% de estas enfermedades pueden ser evitadas por el estilo de vida. Y ¿por qué? porque a día de hoy también está bien descrito por la ciencia cómo esos genes y todos los que tengo, se activan o no (se silencian) a modo de interruptor de luz, por nuestros hábitos de vida (lo que comemos, la exposición a tóxicos, nuestras emociones, ejercicio físico, exposición solar…) de esto nos habla la EPIGENÉTICA. Ciencia que literalmente dice «lo que está por encima de la genética».
Se trata de entender esta enfermedad como la lotería mencionada. Si llevas décimos puede que te toque, y también puedo llevarlos y que no me toque nunca.
Pero y ¿si ya «me tocó»?… la buena noticia es que puedo hacer mucho para evitar su progresión y ayudar en el proceso de eliminación y extensión por otros tejidos.
Si te encuentras en esta situación y tu oncólogo te dice que da igual lo que hagas, busca a otro, pues no es un oncólogo, es un quimioterapeúta. Basa su tratamiento exclusivamente en la farmacología (el veneno para la célula tumoral), siendo esto sólo una de las piezas del gran puzzle que es tu salud… No te conformes, infórmate, empodérate y busca tu oncólogo integrativo.
