
Qué gesto tan cotidiano ese de salir de casa y, automáticamente, ponerte las gafas se sol. Claro, es que nos bombardean continuamente con los peligros que tienen que los rayos del Astro Rey nos den en cualquier parte y, como consecuencia, nos produzcan múltiples problemas de salud tanto a nivel ocular como en la piel.
Si crees a pies juntillas esta afirmación, probablemente, y aún siendo ajeno, estarás dentro del círculo de personas con problemas de salud general por disrupciones de tus ritmos biológicos y posibles deficiencias a nivel ocular. Te explico muy breve y resumidamente el por qué.
Tus ojos son estructuralmente perfectos, no necesitan tener un cristal oscuro para protegerlo. Evolutivamente, nos hubiéramos extinguido hace miles de años si fuese así. Tienen una proteína, la melanopsina, que necesita que le llegue luz solar. Luz completa, con todos sus espectros (luz infrarroja, roja, ultra violeta, azul…)
Tus ojos tienen receptores de luz UV, saben como filtrar de manera natural un posible exceso de esta frecuencia. Y le tiene que llegar un porcentaje de este tipo de luz para producir sustancias vitales para la salud de tu organismo como son óxido nítrico (sí, también lo produce el sol y es uno de los elementos naturales reguladores de la presión arterial), melatonina, serotonina o endorfinas.

El uso de gafas falsearán la información que le llega al órgano rector de tu cuerpo: tu cerebro. Le dirá que es una hora diferente a la que espera que sea, con toda la repercusión que esto tiene para tu salud en la afectación de tus ritmos biológicos. Recuerda que, según la hora del día, estamos diseñados para producir unas sustancias u otras. Si vamos desincronizados, el organismo no funcionará de manera óptima, generando a medio o largo plazo enfermedad.
Así que usa este instrumento en momentos puntuales y cuando realmente sea de necesidad. Se me ocurre, por ejemplo, conduciendo con el sol de frente; en trabajos donde pueda repercutir en tu labor; o si eres presumido o presumida, en algún evento concreto como abalorio. Pero no las uses siempre por costumbre, porque pienses que es saludable. Sé consciente, cada vez que te las pones, de las repercusiones y úsalas en consecuencia.

