Pero qué cojo… ?!! Sabes que es perjudicial, que provoca alteraciones en tu organismo, que te enferma o al menos eres consciente de que engorda. Por eso TU NO LO COMES! Pero se lo das a tu hijo….
¿Por qué se lo das? ¿Por qué es más rápido, más fácil para ti?
¿Acaso por ser pequeño su cuerpo es más resistente, ¿puede comer de todo?
No tiene ni pies ni cabeza que digamos: “Yo no lo como porque es malo, pero él sí, porque es niño”.
El organismo de un niño no es más fuerte. Si, está menos dañado por el tiempo y la exposición a contaminantes , pero está en PLENO DESARROLLO.
Sus sistemas digestivo, inmune y hormonal son más sensibles.
Si tú hijo se nutre mejor, tendrá menos enfermedad, será más vital, tendrá más capacidad de aprendizaje, y crecerá más sano.
Su cuerpo en construcción necesita lo mejor.
Cada elección que hacemos por ellos se convierte en el “material” con el que su cuerpo crece y se construye.
Educar en la alimentación no es privar.
Es gestionar y proteger.
Lo que hoy le ofreces será la base de su salud mañana.
Si no tienes conocimientos, o ves que se te hace un mundo, pide información, déjate asesorar y aprende.
Recuerda…La salud de los que más quieres la tienes en tus manos.
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