El secreto que me mantiene sano desde los 90



Te voy a contar un secreto.
Me encanta salir con los amigos. Llevo haciéndolo desde que tenía 15 años de manera ininterrumpida. Así que llevo desde la década de los 90. Y sí, sé que no es algo que sea beneficioso a priori para tu salud y longevidad. No es de los instrumentos que solemos usar para mejorar la calidad de vida.

Lo que quiero transmitirte con esto, no es que salgas si no te gusta, es que hay acciones o actividades que son intrínsecamente tuyas, que te definen, que forman parte de lo que eres. Y aunque sepas que no van en línea recta hacia la salud o la longevidad, a ti te resultan beneficiosas. Te completan en otra dimensión: la emocional, la social, la psicológica.

El verdadero arte está en adaptarlas a tu vida. Saber en qué contexto ponerlas, en qué situaciones integrarlas, y cómo equilibrarlas con otros elementos para evitar perjuicios innecesarios.

Porque al final, la salud no es solo ausencia de enfermedad ni seguir al pie de la letra una lista de “no hagas esto, o haz lo otro”.

La salud también es disfrutar de lo que te da sentido y conexión, siempre que sepas poner en la otra parte de la balanza elementos que la equilren, y no te saquen del camino de la plenitud vital.

En definitiva: no se trata de renunciar a lo que eres, sino de integrar y equilibrar. Así la longevidad se convierte en un camino que respeta tu esencia y no en una cárcel de reglas.

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