¿Muy musculado? Quizás no es lo mejor.

Cada vez más figuras del fitness, el cine y el culturismo están bajando el volumen. Dwayne “The Rock” Johnson, Dave Bautista, o leyendas del culturismo como Dennis Wolf, Dexter Jackson o Raúl Carrasco, todos ellos han decidido reducir su masa muscular.
¿La razón? Han entendido que el exceso de masa muscular no es compatible con la longevidad máxima.

El músculo es uno de los tejidos más fascinantes del cuerpo humano. No solo mueve, sino que comunica. Es un órgano endocrino capaz de liberar mioquinas, moléculas que reducen la inflamación, mejoran la sensibilidad a la insulina y protegen el cerebro.


Por eso, una masa muscular adecuada se asocia con una mayor expectativa de vida y una mejor calidad de envejecimiento.

Sin embargo, cuando se sobrepasa cierto umbral, ese mismo tejido que nos da vitalidad se convierte en un consumidor metabólico voraz.
Cada kilo adicional de músculo eleva el gasto energético basal, y por tanto, la tasa metabólica.
De ahí la frase que el científico Ernesto Prieto Gratacós promulgada:
“La longevidad máxima es inversamente proporcional a la tasa metabólica.”

Cuanto más rápido “quemamos”, antes se desgasta el sistema.

Tener un cuerpo muy musculado, o mejor dicho, demasiado musculado, requiere mucha energía para mantenerlo.
Por eso, muchos atletas y actores, cuando pasan de los 50, deciden recalibrar su biología: prefieren funcionar mejor y apostar por una longevidad saludable antes que verse más grandes.

La clave de la longevidad no es el músculo gigante, sino una cantidad de músculo suficientemente grande para ser  fuerte y eficiente.
Un cuerpo que no necesite un exceso de energía para mantenerse.

Si no sabes cómo hacerlo pregúntanos.

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