Vence a tu enemigo; la comodidad

Septiembre, después de las vacaciones, es el mes de los nuevos propósitos. Pero este año no necesitas una lista interminable. Necesitas uno muy claro:

Que no te controle la comodidad.

Tu organismo siempre intentará ahorrar energía. Te pedirá que te quedes en casa, que evites el esfuerzo, que empieces a entrenar mañana o el lunes siguiente.

Tu cuerpo es una máquina como lo es tu coche. Si lo dejas parado mucho tiempo no consume gasolina, no gasta, pero se deteriorará lentamente.

Con el organismo sucede lo mismo:

Si no le das esa pequeña dosis de incomodidad no activará los mecanismos necesarios para estar fuerte. Se hará más débil poco a poco y llegará la lesión ante cualquier movimiento habitual, o la enfermedad.

Tomar tus descansos es necesario. Vivir instalado en la comodidad no es lo que tu cuerpo espera.

No siempre tendrás ganas de entrenar, caminar o moverte. La diferencia está en no permitir que tus ganas decidan siempre por ti.

Este septiembre no esperes a sentirte motivado para realizar esas acciones no cómodas. La motivación nunca es el motor que mantiene acciones en el tiempo.

Recupera el control de tu salud. Prográmate, sal, entrena y muévete.

Porque la comodidad no te deteriora de golpe. Lo hace lentamente, mientras te hace creer que te está protegiendo porque te sientes a gusto.

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Tus objetivos te pasan factura

Mira… discutiendo el otro día sobre las formas actuales que tenemos de abordar las oportunidades que la vida nos va ofreciendo, llegamos a una conclusión; Hay una idea que suena a disciplina, pero muchas veces es un error:

Adaptar toda tu vida a un objetivo.

Da igual que sea estudiar, trabajar, preparar una prueba deportiva o un cambio físico .

Si para conseguirlo tienes que abandonar lo que eres en esencia, o vivir más estresado aún , dejar de cuidarte, aislarte socialmente o romper tu salud, ese objetivo no está bien planteado.

Quédate con esta idea: no adaptes tu vida a tus objetivos, ADAPTA TUS OBJETIVOS A TU VIDA.

Porque cuando haces lo contrario, al principio parece compromiso, fuerza de voluntad, “no pain, no gain”, pero en realidad muchas veces solo estás forzando una situación que no puedes sostener.

Y todo lo que no se puede sostener, antes o después, se paga.

Se paga con ansiedad, con agotamiento, con lesiones, con peor relación contigo mismo y con los demás… con peor salud.

Ese es el problema: hay personas que cumplen la meta sí, pero llegan rotas.

Y eso no es éxito. Todos conocemos casos de esas personas que lo han dado todo por un objetivo, y una vez conseguido a base de muchísimo sacrificio, la enfermedad ha dicho “ahora me toca a mí”.

Tu trabajo, tus estudios, tu familia, tus responsabilidades, tu descanso y tu salud no son obstáculos, SON TU VIDA.

Puedes sacrificarte al máximo un tiempo limitado y prudencial, claro; semanas, los últimos meses finales de una oposición o competición…pero a más largo plazo, no lo veo. Y es que cualquier objetivo inteligente tiene que encajar dentro de tu realidad. No dentro de una fantasía donde tienes tiempo infinito, energía infinita y cero obligaciones.

La verdadera disciplina no es apretar siempre, es saber ajustar, es marcarte metas que puedas mantener sin destruirte por el camino.

Porque la pregunta no es: “¿puedo hacerlo?”

La pregunta correcta es: “¿podría estar haciendo esto toda la vida sin sufrimiento?

Si la respuesta es no, no necesitas más motivación. Necesitas un objetivo mejor planteado.

Porque no se trata solo de llegar, se trata de llegar entero, con salud, con equilibrio…CON VIDA

No adaptes tu vida a tus objetivos. ADAPTA TUS OBJETIVOS A TU VIDA. Y es que al final, no todo objetivo merece el precio que estás pagando.

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