
Sí, ya sé que la conoces, pero es más que un suplemento para ayudarnos a dormir, ya verás.
Primero, debes saber que es una hormona, es decir, un señalizador químico que usa tu organismo para realizar una función en una zona determinada (algo normal, no tengas hormonofobia).
Es producida por uno de nuestros relojes internos, el biológico, para controlar que todos los ritmos de tu organismo funcionen cuando y como deberían.
Tiene una producción cíclica de 24 horas produciendo su pico máximo entre las 2 y 4 de la madrugada.
¿Y qué la hace IMPRESCINDIBLE? Lo es por su acción sobre este reloj biológico. Controla que tus genes y tus proteínas se activen o no según toque, restaurando de este modo los ritmos circadianos, es decir, los ritmos naturales que deberías tener.
Pero además debes saber que todos los órganos y tejidos del organismo producen melatonina y la usan para defenderse del estrés oxidativo, de la inflamación, del daño mitocondrial. Todo esto son causas del ENVEJECIMIENTO y favorecedores de la aparición de las PATOLOGÍAS ASOCIADAS A LA EDAD.
Es por lo tanto un gran antioxidante, por lo que sabemos ahora, el más potente que tiene el organismo. Es antiinflamatorio y estimulador de la mitocondria, haciendo que genere más energía y aumente la capacidad defensiva de la célula.
¿Y tomada como complemento? Sí, actúa de la misma manera. La administración exógenamente tiene las mismas potentes propiedades que la producida por ti. Sin embargo si queremos optimizar las funciones anteriormente descritas, las dosis que debemos usar deben ser mucho mayores que las clásicas indicadas para tratar los problemas de alteración del sueño.
Así que ya sabes, normaliza tu producción natural para que tu organismo funcione correctamente o compleméntate si quieres optimizar todas las funciones que hemos comentado.
