Nutrición: En tiempo de calor, añade hidratación.

Sí, ya sé que lo sabes, pero te voy a recordar algunos aspectos que no vienen mal tener presentes ahora, en este periodo de altas de temperaturas.

Somos organismos básicamente hechos de agua (hasta un 75%) con otras cosas más. Por lo que, por lógica, deberíamos prestarle atención y casi nunca lo hacemos. Bien porque no le damos la importancia que se merece o porque damos por hecho que consumimos la suficiente. Pienso que casi todos hacemos las dos cosas.

Y si es tan importante, ¿no deberíamos observar qué tipo de agua bebemos? Si consumimos mucha llena de tóxicos, podemos tener, por un lado, el efecto de hidratación deseado, pero por el otro estaremos ensuciando nuestro organismo.

Entonces, ¿qué agua debo beber? Bueno, aquí hay debate. Tenemos claro que lo principal sería beber: esta es la base de la pirámide. Habría que aumentar su consumo.

Siguiendo la escalada en importancia, deberíamos beber un agua cuanto más libre de tóxicos, metales pesados y sustancias no deseables, mejor. Así que aquí, el agua del grifo es la que nos genera controversia, ya que, aunque tratada y potable, no sabemos las sustancias que puede arrastrar mientras circula por todos los conductos hasta llegar a nuestras casas.

¿Y el agua embotellada? Si es en botellas de plástico ya tenemos un problema. Analizando la mayoría de marcas se ve la presencia de xenoestrogenos derivados de ese plástico por exposición a la luz y el calor (sustancias que se comportan como hormonas produciendo en nuestro organismo disrupción en el sistema endocrino).

Además, el agua que bebemos debe tener minerales. Las de baja mineralización son las recomendadas para personas que tengan algún tipo de problema circulatorio, cardiovascular o renal (no para la mayoría de la población). Y esta recomendación es muy importante sobre todo para deportistas o personas expuestas a altas temperaturas. Beber mucha agua no mineralizada puede tener en estas circunstancias el efecto contrario al deseado, es decir, nos puede deshidratar.

En el siguiente escalón tendríamos los filtros para el agua. Aseguran eliminar las impurezas que pudiera tener la del grifo, aportar minerales para enriquecerla y aumentar el pH, aumentando su alcalinidad. Sería por lo tanto nuestra elección, aunando comodidad, salud, economía y disponibilidad.

Y una vez en este punto, habría que elegir cuál de los filtro del mercado son los más recomendables. Una buena recomendación es la marca española Alkanatur, algo más cara que las comunes del mercado, pero con certificado que garantiza la ausencia de impurezas y la aportación de minerales, siendo una de las opciones ideales como agua alcalina.

En cuanto a la cantidad, no se puede hacer una recomendación general ya que debe estar acorde con la reposición por la pérdida sufrida. ¿Y cómo se pierde ese agua del cuerpo? Por la transpiración, la respiración y eliminación de desechos por el aparato digestivo y urinario.

Dejar a tu cuerpo que te avise de la necesidad que tiene de agua debería ser lo óptimo. Pero con el modo de vida actual, el estímulo sed-hidratación y el de hambre-saciedad lo tenemos distorsionados y, seguramente, cuando tengas sed es que la deshidratación está haciendo mella en tu organismo.

Identificar síntomas tan comunes como dolores de cabeza o debilidad pueden ser signos de una deshidratación manifiesta. Asegúrate de beber una cantidad importante de agua antes de medicarte si observas la presencia de algunos de estos síntomas.

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