
¿Qué es esto de la DHEA? ¿Y por qué es conocida como la hormona de la juventud en los círculos de anti-envejecimiento?
La DHEA es una hormona producida por tu cuerpo de manera natural, especialmente en la corteza de las glándulas suprarrenales. Suele mantenerse como reserva para ser convertida en hormonas más específicas cuando es necesario. Es importante como precursora de hormonas sexuales (testosterona y estrógenos) y de neuroesteroides. También posee otros roles como, por ejemplo, su función como neurotransmisor.
La producción de DHEA adquiere su pico máximo en la década de los 20 a los 30 años, para luego disminuir progresivamente hasta llegar a niveles muy por debajo de los considerados como óptimos. Por este motivo, se considera una sustancia muy importante en el proceso del envejecimiento, siendo considerada una diana en los tratamientos para paliar los efectos de la vejez así como para fomentar la longevidad.
¿Cómo podemos ralentizar, de manera natural, su pérdida? Dos métodos comprobados para paliar la pendiente de su natural descenso: bajar la restricción calórica y el ejercicio regular.
Además de estos métodos naturales, nos centraremos ahora en el desarrollo de su suplementación de forma exógena.
Este suplemento es sintetizado del ñame silvestre o de la soja, concretamente de una sustancia química llamada «diosgenina». Y antes de atiborrarte de soja debes saber que el cuerpo humano no tiene capacidad para realizar la transformación de este principio activo a la hormona, por lo que esta debe ser sintetizada en laboratorio.
Este suplemento es comercializado afirmando tener efectos contra el envejecimiento, aumento de masa muscular, disminución del tejido graso, mejora cognitiva, mejora de la energía, la fuerza, la inmunidad, así como mejora de la capacidad para afrontar periodos de estrés. Además, niveles elevados parecen estar relacionados con una menor pérdida de masa ósea (siendo más relevante en personas de edad avanzada).
Es por ello que algunas investigaciones apoyan su uso en la mejora de una gran variedad de afecciones como la disfunción sexual, lupus eritematoso, depresión, insuficiencia suprarrenal, cáncer cervical, atrofia vaginal, o rigidez arterial.
Por lo tanto, sus efectos serán más relevantes en personas con grandes déficits hormonales, en situación de mucho estrés o cuando el paso de los años ejerza su fuerza en nosotros.
Como notas finales a tener en cuenta, es necesario elegir productos que certifiquen su buena calidad. Si vas a analizar cuanta hormona DHEA tienes en sangre, deberás pedir la DHEA-s (la versión sulfatada) por ser la más abundante que circula por tu organismo. Y por último, la Agencia Mundial Antidopaje la considera prohibida, así que cuidado con su uso si eres deportista de competición.

