Lo siento, pero te vas a morir.

Sí, lo sé, yo también. Morir nos morimos todos. Es una de las pocas verdades absolutas que existen.

Es lo que respondo cuando me dicen «¿para qué haces esas cosas? ¿Qué crees  que no te vas a morir?».

Partiendo de que todos nos vamos a morir, la pregunta es: ¿Cómo quieres llegar a ese momento? ¿con dolores? ¿con síntomas? ¿problemas de salud? ¿falta de movilidad? ¿dependencia de otros?… ¡que no! ¡que te están engañando! ¡que hay otro camino! Déjate de compadecerte diciéndote que te ha tocado. Eso solo vale para evitar tomar las riendas de tu vida.

La idea es: morir joven lo más tarde posible.
No hablamos de engañar al calendario. Esa, la edad cronológica, la que pone en tu DNI es inamovible. Sin embargo la biológica, la que aparentas, en esa sí que podemos influir.

Porque juventud no es la edad que pone tu documentación, hay muchos viejóvenes por ahí. Juventud es levantarte con ganas, moverte sin dolor, sin enfermedad, pensar con claridad y disfrutar de lo que haces.

Lo importante de todo: muchas de estas cosas que aceleran el desgaste dependen de nosotros. Comer mejor, movernos más, dormir bien, exponernos al frío o al calor de forma estratégica… No son trucos milagrosos, son recordatorios de que el cuerpo responde a cómo lo tratamos.

Y ahora —quizá esto no lo hayas pensado mucho porque más o menos “vives, sobrevives a la vida. No siempre en plenas facultades, pero te adaptas a esa forma de vida. Cuando llegue el momento en que la vida te pare —porque te pararán— es posible que te asalten los remordimientos y las prisas por intentar «salvarte» o ponerte en la mejor condición posible. Pero recuerda: vas con el partido de ida perdido. Ahora toca remontar. Ya vas tarde.
Esa sensación de urgencia tardía es el mejor argumento para empezar hoy: para que cuando llegue el final no te invadan las prisas y los «ojalá hubiese…».

Morir joven lo más tarde posible no es negar la muerte. Es vivir la vida de forma plena hasta el final. Actuar ahora para que tus años finales sean años de vida, no solo de calendario.

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