No se trata de hacer, se trata de ser.

La mayoría de las personas entrena para conseguir algo: perder peso, verse mejor, llegar en forma al verano o mejorar su salud.

El problema es que, cuando el objetivo termina, o tarda demasiado, también suele terminar el hábito.

Por eso tantas personas viven siempre en el mismo ciclo: empiezan motivadas, se cuidan durante un tiempo, consiguen algunos resultados, abandonan y vuelven al punto de partida.

Esto ocurre porque siguen centradas en hacer, pero no han cambiado su forma de ser.

No se trata de hacer ejercicio. Se trata de ser una persona que entrena.

No se trata de hacer dieta durante unas semanas. Se trata de ser una persona que cuida su alimentación.

No se trata de descansar bien solo cuando estás agotado. Se trata de ser una persona que protege su descanso.

Mientras tus acciones sean algo que tienes que obligarte a hacer, dependerán de la fuerza de voluntad.

Y siento decirte que, tu fuerza de voluntad se agota, tiene un fin.

Siempre aparecerá una semana complicada, más trabajo, menos tiempo, estrés, viajes o falta de motivación.

Pero cuando cuidarte forme parte de tu identidad, una dificultad no se convierte en abandono.

Puedes entrenar menos.

Puedes modificar tu descanso.

Puedes adaptar tu rutina.

Pero no vuelves al principio, porque ya no estás siguiendo un propósito temporal.

Estás actuando de acuerdo con la persona que has decidido ser.

Ser una persona que cuida su salud no significa vivir obsesionado.

Significa integrar el movimiento, la alimentación, el descanso y el cuidado de tu salud dentro de tu forma de vivir.

El verdadero cambio comienza cuando dejas de decir:

“Estoy empezando a entrenar”.

Y empiezas a decir:

“Yo soy una persona que entrena.”

Porque no se trata de hacer algo durante unas semanas.

Se trata de ser alguien durante toda la vida.

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